Cuernavaca, Morelos.- “Mi bisabuelo fue cerero, de ahí yo creo que se hereda”, dijo María Patlani González, originaria del poblado Ixtenco, en Tlaxcala, y quien desde hace 10 años se dedica al arte de la cera.

Señaló que hacen gran esfuerzo para que la gente sepa más acerca de su labor, pues “tras la introducción de máquinas para elaborar cera, los artesanos no logran vender sus productos.

“Hay mucha competencia china, que nos afecta, además, la cera que nosotros trabajamos la mayoría es cera de abeja. Si identificamos cuál es parafina y cuál es cera pura bajan –sus ventas- porque la gente quiere trabajo más económico con lo que es la parafina, en comparación con lo que es cera virgen”, explicó.

Patlani González dijo que un profesor les enseñó dicha técnica y les nació el gusto por la actividad, pues “es un agrado moldear la cera”.

Reconoció que es complicado hacer dicha labor, pues deben tener paciencia y cuidado, dado que un descuido puede echar abajo el modelo que planearon.

“Es un trabajo que requiere tres días, de día y noche, para terminar una cera sacada de misa, desde el vaciado hasta el decorado. 

“Conozcamos lo que es nuestra cultura en el arte de la cerería, cultura y tradición de los estados”, expresó.

Dijo que, actualmente, elaboran portales de semillas y les agregan cera, por lo cual aseguró que este tipo de encuentros nacionales son una oportunidad para apreciar las técnicas existentes en los diferentes estados del país.

Por: OMAR ROMERO
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