83 años y 14 sexenios tuvieron que pasar para que la residencia presidencial abriera sus puertas al público mexicano

 

El día de ayer según datos de la Secretaría de Cultura, 25 mil ciudadanos acudieron a visitar y conocer la vivienda 13 ex presidentes.

A las 9:07 se abrió el portón central definitivamente al público este recinto histórico vedado por décadas.

 

 

Con el anunciado desistimiento del presidente, Andrés Manuel López Obrador de vivir donde residieron sus antecesores, el otrora rancho La Hormiga, rebautizado como Los Pinos por el general Lázaro Cárdenas, como una evocación de su relación sentimental con doña Amalia Solórzano, comenzará su etapa de transición como recinto público.

 

 

A partir de ayer los ciudadanos podrán observar las reminiscencias de este espacio donde se concentró tanto poder, desde la época en que se finiquito la inestabilidad posrevolucionaria, la era del neoliberalismo hasta hoy, en que el nuevo gobierno anuncia el comienzo de la cuarta transformación.

 

 

Siendo la residencia oficial de 13 presidentes (a excepción de Adolfo López Mateos que sólo la ocupó para actos protocolarios), las puertas de Los Pinos se abrieron al público.

Comenzaron las selfies con expresidentes, retratos de un día histórico en las principales casas de los exmandatarios. Emoción, sorpresas y muchas expectativas.

 

 

Don Manuel, un mexicano viviendo en Estados Unidos fue el primer visitante de Los Pinos. Caminó durante 33 días desde McAllen, Texas hasta la antigua residencial presidencial, a la que llegó a las 6 de la tarde del viernes, a su entrada se inclinó para besar el piso.

 

 

Tenemos registrado que el primer visitante fue un señor que vino desde Texas caminado para dar a Los Pinos y la verdad es que vale la pena, ese es el espíritu que hay”, destacó Antonio Martínez, del área de comunicación de la Secretaría de Cultura.

Vengo de Texas, tengo 50 años y vuelvo nuevamente a estar aquí en Los Pinos; estuve cuando la familia Echeverría eran los residentes, lo más importantes de esto es que vuelve a ser de nosotros”, contó don Manuel antes de ingresar al ahora recinto cultural.

 

En 1934 Lázaro Cárdenas decidió que no viviría en el Castillo de Chapultepec para que el público pudiera visitarlo con toda libertad. Para entonces, 95 % de la población no conocía su interior.

 

"Hoy, 95% de los mexicanos no conocemos Los Pinos y ahora vamos a poder hacerlo; yo creo que es lo más justo”, consideró doña Juana Andrade, de 62 años.



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