Cuernavaca, Morelos.- El Cabildo de Cuernavaca dejó sin efectos el acuerdo que autorizaba la permuta de la calle Santa Prisca con la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, luego de que la organización religiosa desistiera del trámite. Aunque la vialidad regresa formalmente al patrimonio municipal, el episodio deja un daño ambiental irreparable: el derribo impune de 77 árboles maduros.
Desistimiento tras presión social
Durante la sesión de Cabildo, se informó que el representante legal de la institución religiosa presentó un escrito el pasado primero de abril para cancelar la operación. "Se propone que la vialidad continúe formando parte del patrimonio de dominio público del Ayuntamiento", se expuso ante el pleno, logrando una aprobación por unanimidad que pone fin a la disputa por el suelo, pero no al reclamo de justicia.
El acuerdo original, aprobado el 12 de noviembre de 2025, pretendía intercambiar este tramo vial por un predio en la Calzada de los Estrada. Sin embargo, especialistas advirtieron que la cesión de una vía pública —bien inalienable e imprescriptible— se intentó realizar sin cumplir con requisitos básicos como dictámenes de impacto ambiental, consultas vecinales ni subasta pública.
Ecocidio en la sombra de la impunidad
El regidor Gabriel Rivas, quien fue el único en votar en contra desde el inicio, puso el dedo en la llaga al cuestionar el destino de los 77 árboles de más de medio siglo de vida que fueron talados en la zona tras la emisión de una licencia de demolición en 2024. “Está comprobado que tiraron muchos árboles… y no sabemos si habrá sanciones”, sentenció durante la sesión.
A pesar de que la permuta nunca se formalizó legalmente —pues el decreto jamás fue publicado en el periódico oficial Tierra y Libertad—, la tala se llevó a cabo bajo el cobijo de permisos municipales previos. Organizaciones civiles y la Asociación de Colonos de Vista Hermosa mantienen denuncias activas, exigiendo que la recuperación de la calle no sea una cortina de humo para perdonar el daño ecológico.
Opacidad y reformas a modo
El caso Santa Prisca estuvo rodeado de sospechas desde que el Cabildo reformó la Ley Orgánica Municipal para ampliar sus facultades de enajenación de bienes sin pasar por el Congreso del Estado. A esto se sumaron las denuncias de legisladores sobre la entrega de información incompleta vía transparencia, lo que refuerza la percepción de un proceso diseñado para favorecer a un particular sobre el interés común.