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CUAUTLA, MORELOS.- “Mi nombre es Oliver Wenceslao Navarrete Hernández, hermano por los errores y negligencia de la Fiscalía de los demás -cuerpos- que están aquí -fosa del panteón de Tetelcingo-, mañana 24 de mayo gente sin escrúpulos me privaron de mi libertad y después me quitaron la vida, abandonándome en una barranca de la cual me sacaron el 3 de junio ese mismo año”.
Tras una pequeña ceremonia previó a lo que sería el inicio del proceso de exhumación e reinhumación, María Concepción Hernández leyó una carta a nombre de su hijo, quien este día pero de hace tres años fue secuestrado y confió en que no se presenten más casos como este.
Refirió que cuando el cuerpo de su hijo fue rescatado la Fiscalía lo envió a la fosa pese a que ya había sido identificado y abundó a nombre de su hijo “además de quitarme la vida, me quitaron la ilusión, la emoción, la esperanza de ver crecer, de educar y de ver a mis hijos, a mis chaparritos como yo les decía”.
“Mi paso por la vida fue como debió ser, yo no busqué mi partida, era mi momento, yo sé que me recordarán a cada rato con una ocurrencia, por una palabra, por una fecha en especial, hablen de mi vida y no de mi muerte”, precisó la señora María Concepción a nombre de su hijo.
Expresó que con esta exhumación y reinhumación las personas finalmente podrán saber el destino de sus familiares y así poder dignificarlos.
Asimismo, las víctimas lamentaron el desinterés de Javier Pérez Durón, fiscal general, sin embargo, indicaron que si los trabajos no empezaban este día por parte de las autoridades, ellos estarían en condiciones de hacer lo propio.

"Sin él -Oliver- no estaríamos, sin él esto no se hubiera iniciado, ante todas las circunstancias que se nos vinieron presentando, todas las caras que nos estuvieron poniendo y él nos ayudó a sortear todo esto.”  María Concepción Hernández, mamá de Oliver.

 

Por:  Omar Romero  /   [email protected]