La orden católica que llegó impuso como santo patrono a San Lorenzo, al cual festejan con una fiesta llena de algarabía y color.
Desde el 1 de agosto se llevan a cabo varias cautividades religiosas, tales  como homilías matutinas para que después los asistentes desayunen juntos en el atrio de la iglesia.
La presencia de los mayordomos es parte importante del ritual, puesto que durante todo el año la imagen permaneció en su morada; tuvieron que designar un lugar, el cual decoraron con flores y veladoras durante los 365 días; ellos tienen la obligación de invitar cada mes a los pobladores a celebrar un rosario para después compartir con ellos la merienda.
El día grande, el mayordomo recibe la ayuda del grupo que fue designado para compartir e invitar al novenario al santo, que inició desde primero de mes. 
Los integrantes apoyarán al responsable de la fiesta en la preparación de los alimentos y otras actividades, puesto que al término de la misa mayor los entonces custodios de San Lorenzo deben ofrecer una comida al poblado, no sin antes bailar el tradicional Xochipitzáhuac, al acto le sigue la designación de los nuevos mayordomos, y después el festín de quien cumplió la encomienda de dar alojo a la sagrada imagen.