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CUERNAVACA, MORELOS.- Las clínicas para dejar de fumar han sido un éxito, más del 50 por ciento de los pacientes logran dejar el cigarro, informó Ricardo Labias Maldonado, director de Centros de Integración Juvenil (CIJ).
Las clínicas para dejar de fumar son actualmente uno de los métodos más efectivos contra el consumo de tabaco, y en desde 2002, en Morelos funcionan estas clínicas que iniciaron los Centros de Integración Juvenil.
La mayor de los pacientes que acuden a las clínicas para dejar de fumar son hombres mayores de 38 años de edad, y aunque es menor el número de mujeres que acuden a las clínicas, es mayor el porcentaje de mujeres que dejan de fumar.

En las primeras horas
Los efectos positivos para dejar de fumar son visibles desde las primeras horas, sin embargo se requiere de un acompañamiento y la terapia para evitar la recaída, “existen personas que sin ayuda profesional dejan de fumar, pero la gran mayoría necesita de apoyo debido a que su consumo puede estar asociado a otros trastornos”, explicó el especialista.
Se le llama Clínica para dejar de fumar “porque consiste en un tratamiento para motivar al fumador y acercarlo a una fase de decisión para abandonar el hábito del tabaco. Su efectividad es superior al 50 por ciento y, aunque se presentan reincidencias se ha comprobado que el paciente sí reduce el consumo”, destacó.

El método
A través de 10 sesiones se trabaja la adición del paciente. Primero, se hace un diagnóstico para evaluar el nivel de consumo de nicotina, porque no es lo mismo quien fuma 10 cigarrillos a la que fuma 20 o 70 diarios. También se revisa su condición clínica para saber si tiene alguna repercusión física.
El primer diagnóstico permite detectar el momento de decisión que tiene la persona para dejar de fumar, lo cual será clave para conocer el tipo de hábito al tabaco que tiene y la disposición que tiene para dejar el hábito de fumar.
Determinan de qué tipo es su tabaquismo, social, por dependencia física, por manipulación, por trastorno depresivo. Una vez obtenido el diagnóstico comienzan las 10 sesiones en terapia cognitivo-conductual “porque se aborda el tipo de pensamiento que tiene la persona en relación al hábito de consumo y la conducta desprendida de este pensamiento”.
Durante las tres primeras sesiones no se le pide al paciente que deje de fumar, “porque durante esa tiempo se conoce el tipo de conducta y el patrón vinculado con la conducta. Después se le piden otros estudios para conocer si hay daños orgánicos para que el médico pueda determinar el tipo de tratamiento que requiere cada persona”.
Explica Ricardo Labias que a lo largo de las sesiones se otorgan herramientas basadas en su propio diagnóstico para animarlo a dejar su propio diagnóstico.
Sin especificar el costo del tratamiento, dijo que es accesible y efectivo, pero sobre todo personalizado lo que permite la efectividad, dijo Labias Maldonado.

Por:  Marcela García  /  [email protected]