Al parecer, a nadie le salen las cuentas en el Congreso. Las cosas en verdad están difíciles y, aparentemente, las filtraciones de información están a la orden del día, porque a pesar de que Paco Moreno es el creador de todos los males, la verdad es que quienes lo dirigen ya no saben qué hacer para que no se vea que ellos dispusieron así las cosas y, después de conocer lo que nos cuestan los legisladores cada mes, no les podremos creer ni aunque juren hincados ante las once mil vírgenes.
La verdad es que este es el momento de echar culpas, porque están saliendo a la luz las transas de los diputados y podemos ver claramente cómo se define el poder en un cuerpo colegiado que tiene de todo menos de democrático.
Y desde luego, ya empezó la feria de los golpes: el coordinador del Grupo Parlamentario del PRI en el Congreso local, Alberto Martínez González, dijo que Francisco Moreno Merino, cuando era el presidente de la Mesa Directiva, nunca informó a ningún coordinador parlamentario que solicitaría un anticipo por 63 millones de pesos del presupuesto asignado al Poder Legislativo, lo que ciertamente es grave, pero quizá es peor cómo se lo gastaron, porque de eso no dicen nada, pues no les gusta que sepamos cómo nos asaltan.
Lo extraño es que ahora se desconoce para qué fue usado el dinero, que representa más o menos dos meses de ministración de la Cámara de Diputados, lo que es algo extraño, ya que la tesorera está entregada al PRD aunque es de familia que fue priista. No se entiende cómo puede haber un gasto de esa cantidad sin que ella se lo reportara al presidente del PRD que es el que mete en todo la mano.
La revelación sobre el anticipo de recursos fue realizada hace unos días por la secretaria de Finanzas del Congreso, Martha Patricia Bandera Flores, quien estuvo directamente bajo las órdenes de Francisco Moreno Merino mientras ocupó la presidencia de la mesa, del 1º de septiembre de 2015 al 12 de octubre de 2016, y que está impuesta por los perredistas. ¿A poco no les comentó nada?, se me hace imposible.
Al cuestionarle al coordinador de la bancada priista acerca de que si Moreno Merino fue claro en señalar que, en su momento, a los coordinadores parlamentarios de los grupos y fracciones no se les consultó ni tampoco a la presidenta de la Junta Política y de Gobierno. Ni modo que solicitara un anticipo de 63 mdp del presupuesto sin ponerse de acuerdo con la presidenta de la Junta Política y de Gobierno.
El pleito de que la legislatura pasada dejó un déficit de 30 millones de pesos, según Moreno que contradice el dicho de Lucia Meza, que dice haber dejado 96 millones de pesos, es algo que desde luego hay que aclarar; para eso existe la contabilidad, ¿pero nadie la revisa? ¡Qué raro! ¿Los coordinadores parlamentarios son tan conchudos y faltos de probidad que no revisan las cuentas de cómo gasta el Congreso? No lo creo, porque están demasiado interesados en el dinero; es algo que todos sabemos y no es nuevo.
La versión del coordinador del PRI es un poco sesgada, pues no aclara cómo se lleva la contabilidad, quién la supervisa y quién la autoriza; esos son principios básicos de administración que, desde luego, todos seguimos. ¿Por qué no los llevan en el Congreso? ¿Qué, son tan tontos? La verdad es que todo esto parece un teatro mal armado, pues no es posible que alguien en un cuerpo colegiado de 30 diputados se gaste 63 millones sin que nadie se da cuenta; si la secretaria de Finanzas fuera puesta por Merino, puede que no dijera nada, pero la verdad está muy raro. Creo que hay varios Pilatos que quieren lavarse las manos.
Cuando uno conoce cómo se administra en el gobierno, la verdad es que no hay nada oculto, y menos si los miembros de la administración son puestos por los diferentes partidos políticos; no es entendible que el presidente del Congreso, que además no tenía la mayoría de los diputados y que le tocó por costumbre, y que se quedó más tiempo porque fue útil para la lambisconería hacia el gobernador, fue punta de lanza para atacar a los enemigos del régimen y acabó con la Ley de Participación Ciudadana, con la complacencia de todos. ¿Cómo va a ser posible que gaste 63 millones y nadie se dé cuenta? Aquí hay gato encerrado y no sabemos la verdad, pues sólo oímos dichos de unos contra otros y, la verdad, creerles sería un grave error.
Lo que necesitamos los morelenses es que se investigue en qué se gastó ese dinero y quiénes lo cobraron, para que lo regresen, porque les encanta el escándalo y les dicen rateros, pero no hacen que regresen el dinero quienes se lo llevaron.
Ejemplos tenemos en Cuernavaca: sobre el primer secretario Yáñez declaró la administración que sacó de SAPAC 120 millones, se fue y está como el jibarito, loco de contento con su cargamento, y nadie del municipio ha hecho nada para que regrese el dinero. De la misma forma, los diputados son buenos para el chisme y la descalificación, pero para regresar el dinero, nada, porque se me hace que hay más de tres embarrados en esto. ¿No cree usted?

 

Por Teodoro Lavín León

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