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¿Qué es eso de  que el alcalde Cuauhtémoc Blanco le clausure obras al gobernador Graco Ramírez? Es lo mismo que personal de la Secretaría de Desarrollo Sustentable y de la Dirección de Asuntos Jurídicos del Ayuntamiento colocaron sellos de suspensión a los trabajos de rehabilitación de la Plaza General Carlos Pacheco, el lunes enfrente del Palacio de Cortés cuando apenas los iban a empezar. O la vendetta del “Cuau”, porque considera que un decreto de Graco “le quitó” la Plaza de Armas. Nada más alejado de la verdad, pues si bien es cierto que históricamente la explanada principal de Cuernavaca fue territorio municipal, también lo es que desde la administración 2012-2015 del priista Jorge Morales Barud la Comuna la tuvo abandonada, infestada de basura, ocupada por comerciantes ambulantes y fijos alguien debía rescatarla y Graco lo hizo. Esto en términos prácticos, y en el campo de la batalla política, la aseveración del asesor jurídico del Ayuntamiento, José de Jesús Guizar Nájera, de que fue irregular la licencia de construcción autorizada por Morales. Pero más todavía: proyectados por la Secretaría de Obras Públicas del Gobierno Estatal trabajos de rehabilitación en las calles Rayón, Gutenberg, Matamoros y Lerdo de Tejada así como el Jardín Juárez, que están igualmente abandonados, si allí se repiten las irregularidades de la plazoletita del manco Pacheco el desquite de Cuauhtémoc continuará, clausurándolos. De todo lo cual, incluido el respeto a la autonomía constitucional del municipio postulada por el jurisconsulto Guizar, quien en realidad paga los platos rotos es la gente de Cuernavaca que por años se ha quejado del abandono de su centro histórico... MENOS de un año duró volando de Cuernavaca a Guadalajara y a Monterrey el jet de Transportes Aéreos Regionales (TAR), sacado del aire la semana pasada luego de su primer vuelo, el 22 de marzo de 2016. Lastimosamente para el aeropuerto Mariano Matamoros, corrió la misma suerte que otras aerolíneas. La historia: Inaugurados el15 de abril de 1988 por los a la sazón presidente Miguel de la Madrid y el gobernador Lauro Ortega, la pista de 3 mil 100 metros y la terminal costaron diez mil millones de pesos viejos. Cuernavaca era una de las pocas capitales de estado que no tenía aeropuerto, y al fin lo tenía. Ideado para que andando el tiempo fuera alterno al Aeropuerto Internacional de la Ciudad México, de inicio sería utilizado para la exportación de flores morelenses mediante un programa que creó el Gobernador hasta la fecha recordado por la obra pública que realizó. Todavía en los ochenta, durante unos meses voló de Cuernavaca a Huatulco el bimotor de Aeromorelos, pero por falta de pasajeros acabó instalándose en Oaxaca.  Sacada del aire en 2003 por la Dirección de Aeronáutica Civil, Aerolíneas Internacionales fue la que más tiempo duró. Después vendrían otras empresas como Mexicana de Aviación, Aerocaribe y Aeroméxico que también se fueron como llegaron, escasos los pasajeros a Guadalajara, Tijuana y Monterrey. Todas aventaron la toalla, y sin embargo quedaba el recurso de convertirlo en alterno al aeropuerto de la gran capital, para lo cual fue remodelada la terminal y presumidas con este propósito sumas millonarias durante la administración 2006-2012 de Marco Adame Castillo. Cifras grandes, 300, 500 millones de pesos que ahí siguen sin que haya sido posible sacarles todo el jugo. Modernizada, de tamaño mayor que las de otras ciudades que tienen menos movimiento, la terminal quedó bien pero con poca actividad. En junio de 2013 volaba Viva Aerobús, a la que junto con Volaris la administración adamista subsidiaba con 4.8 millones de pesos semestrales que el gobierno de Graco Ramírez suspendió, para no seguir echándole dinero bueno al malo. Pero si no aviones de pasaje porque los viajeros de Morelos y Guerrero seguirán optando por la amplia gama de vuelos desde el Distrito Federal, en cuyas dos terminales circulan anualmente 25 millones de personas, quedaba la opción de traer naves de carga que descongestionaran el tráfico aéreo del Valle de México. Lo malo fue que jamás construyeron bodegas suficientes, y al no haber terrenos disponibles en las cercanías habría que hacerlas un tanto lejos, lo cual encarecería y entorpecería las maniobras de carga, descarga y transportación terrestre. Sobre la cancelación de los vuelos de TAR se dice que es temporal, causada por el alza del dólar y el combustible. Ojalá regrese o venga otra empresa; el desarrollo de Morelos necesita estar en el aire…

ME LEEN MAÑANA.

 

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]