Previo a la conquista había una coalición tres estados indígenas ubicados en el Valle de México conocida como Triple Alianza, conformaron un ejército conquistador de 38 señoríos como el de Cuauhnahuac, a quienes tenían sometidos y obligados a pagarles tributos.
A partir de la conquista española se estableció una estructura militar para defender sus posesiones por las riquezas que producían, ya que los ejércitos ingleses y franceses asediaban el Caribe y el Golfo de México, sumándose piratas, bucaneros y filibusteros, todos independientes, que se convertían en corsarios cuando Inglaterra y Francia les daban protección y licencias de corsos para hacerse de botines, incluso de otros piratas, todo a cambio de una parte de lo obtenido.
En las costas se construyeron fuertes; el Morro en Puerto Rico, otro Morro en La Habana, el de San Juan de Ulúa en Veracruz, en Campeche el de San Miguel y su muralla, se sumaron barcos para custodiar las flotas cargadas de plata y oro hacia la península
Un buen corsario también podía ser nombrado diplomático y representante del país que lo protegía para hacer alianzas y tratar con autoridades, así, Inglaterra negocio Cuba por La Florida y se hizo de Jamaica; Holanda de la isla Tortuga; y Francia, de la mitad de la isla La Española, hoy Haití.
Para su independencia el pueblo mexicano integró una gran turba que a poco arrebataría armas españolas con las que logró organizar un ejército e independizarse y es cuando surge la Secretaria de Guerra y Marina, pero ese nombre era belicoso, y hasta 1937 se cambió por Secretaria de la Defensa Nacional.
México sufrió invasiones de potencias europeas, que los ejércitos defendieron hasta donde pudieron. Ante la invasión de Estados Unidos se perdió más de la mitad del territorio de nuestro país, pero porque finalmente le fue vendido disfrazándolo de una indemnización por daños de guerra mediante un tratado de paz, el pago se haría años después con el oro extraído en la California antes mexicana

La última ocasión en que nuestro país entró en conflicto bélico fue con el “Escuadrón 201” en la Segunda Guerra Mundial, cuando los norteamericanos hicieron entrar a México en ese conflicto con el pretexto de que fueron los alemanes -y no ellos- los que habían dañado al barco petrolero mexicano “Potrero del Llano” y hundido al “Faja de Oro” y después otros, esto, cuando surtían petróleo a los EEUU. Estrategia estadounidense que surge ante la amenaza de que México se aliara con Alemania para invadir desde aquí el país del norte con la promesa alemana de que México recuperaría sus territorios perdidos.

A partir del ’68 el ejército fue repudiado por asesinar a miles de estudiantes. Con penas y apenas recuperaba su credibilidad cuando otra vez lo mandan a las calles.
Hoy, poco o nada podría hacerse ante la incursión de una potencia militar, y tal vez a cambio de la destrucción del país, hoy, las invasiones y las guerras son más bien de carácter económico y comercial, por tal, no hay ya razón de conservar un ejército a un enorme costo que ejecuta funciones policiacas sin estar dentro de sus facultades violando la Constitución, pero además, sus miembros son emboscados y asesinados, y si se defienden intervienen los derechos humanos imputándoles crímenes, aunque también comete abusos quizá por rencor o miedo, porque la delincuencia organizada está más que bien armada.
Hoy, México debe armarse pero de una planta industrial generadora de empleos y con gran capacidad de exportación como los países asiáticos que tienen invadido todo el mundo con sus productos.  
Son ya 25 países que no mantienen ninguna fuerza militar. Siete pasaron por un proceso de desmilitarización, otros están en eso o han disminuido sus armadas. Los otros 18, siglos ha que no tienen ejército y gozan pactos de defensa hasta con varias naciones.
Luego entonces, o se debe modificar la Constitución desapareciendo el ejército, o esta debe darle atribuciones para que puedan ejercer legalmente las acciones que actualmente desempañan fuera de ley; la otra posibilidad, es reconvertir al ejército en fuerzas policiacas de carácter preventivo, judicial, fiscal, y de rescate, de servicios sociales, como la construcción de escuelas, viviendas y caminos rurales, pasando a formar una eventual reserva militar.
Eso es en lo particular, porque en términos generales ya se requiere una nueva Constitución que conforme una Segunda República, la actual esta vetusta, zurcida, vapuleada y violada.
En cuanto a la Marina, sin duda, seguirá siendo necesaria para salvaguardar las costas y los desamparados mares patrimoniales con sus riquezas.
Y en eso de las nuevas formas de guerra; Peña sostenía una y otra vez neciamente que México no pagaría el tan anunciado muro; y Trump a que sí. Pero el tal Donald lo ha ideado no para que lo pague el gobierno mexicano, sino por medio de impuestos a sus exportaciones y de otras recaudaciones aplicadas a los migrantes.
Hasta donde, el senado estadounidense permitirá esa guerra económica, racista y tramposa con sus ya nefastos “efectos trumpianos”.
Nuestro sentido pésame a Miguel Ángel Bracamontes Baz y su familia.  
P.D. Hasta el otro sábado.

Por: Carlos Lavín Figueroa / [email protected]

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