El doctor Wayne W. Dyer psicólogo, escritor de libros de autoayuda y padre de la psicología transpersonal, decía; “Tu nivel más alto de ignorancia es cuando rechazas algo de lo cual no sabes nada”, lo que en lenguaje coloquial y para mejor entender traduzco en un “pendejismo”; los túneles no los invento el Chapo.
He investigado, escrito y publicado diversos temas inéditos, entre otros más sobre la autoría del Plan de Ayala escrito por Salustio Carrasco en Iguala lo que he sustentado con pruebas y testimonios fehacientes; lo mismo sobre el origen hispano -que no náhuatl- del nombre de Cuernavaca, y sobre los túneles prehispánicos y coloniales ocultos bajo nuestra ciudad construidos con fines estratégicos; porque los conozco; porque he incursionado en ellos; porque otros cuernavacenses aún con vida -de los que he dado nombres- dan evidencias. Con esos datos he escrito ampliamente y he armado el plano de sus dos ejes principales y parte de algunos ramales que conectan bajo tierra los principales sitios prehispánicos y coloniales, con salidas a las barrancas. Pero existen incrédulos que lo ignoran y por consecuencia lo niegan en un intento de darse unos brochazos de conocedores, a ellos, les recomiendo consultar a un psicólogo especializado en esa patología pasional que nada tiene de racional, porque esos túneles existen, como existen en otras culturas. Nadie medianamente cuerdo puede negar algo solo por el hecho de no conocerlo descalificando al autor y no a sus pruebas y fuentes. Cierto es que en algunas casonas antiguas de Cuernavaca existen otro tipo de excavaciones para funciones distintas como frías bodegas o cavas.
A décadas de que incursioné en los de Cuernavaca, y a solo seis años de haberlo publicado, se han mencionado los de Tlaquiltenengo o Tlaltizapan, los de la hacienda minera La Ferrería en Tlacotepec -ver video en www.facebook.com/nezuz/videos/1660125157335543/?- y en otros lugares de Morelos; y en ese corto tiempo se han descubierto en Aguascalientes, Guadalajara, Guanajuato, Morelia, Puebla y Zacatecas, todo un “boom”; otros están en espera. En Sudamérica están los de Buenos Aires y Santiago en Chile, no se diga en los Estados Unidos; en la Europa Medieval; en el Medio Oriente; en Asia.
Apenas a finales de 2015 se dio a conocer que la ciudad de Oaxaca también tiene una red de túneles subterráneos del siglo XVI que conectan las principales iglesias y conventos con sitios relevantes del primer cuadro de la ciudad. Bajo el ex convento de Santa Catarina, que después fue el Palacio Municipal y ahora un hotel, bajo el templo de Santo Domingo de Guzmán, en el ex convento de San José, ocupado como escuela de Bellas Artes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, ahí están las entradas principales que conectan con la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad y la Catedral.
A partir de la llegada de los frailes dominicos a Oaxaca en 1528, se erigieron más de 70 iglesias, templos y conventos. Junto con ellos, se construyó esa red de túneles subterráneos que interconectan las principales iglesias y conventos.
A mediados del siglo XIX, su uso se volvió militar: en 1859 los conventos de la ciudad de Oaxaca pasaron a manos del Estado mexicano, quien los entregó al ejército durante siete años. Fueron clausurados. En 1902, el presidente Don Porfirio Díaz, ordenó reabrirlos nuevamente para uso militar.

Durante la Guerra de Reforma Antonio López de Santa Anna ordenó sitiar la ciudad tomando el Palacio de Gobierno, donde tuvieron lugar enfrentamientos con los liberales, entre ellos Porfirio Díaz, quien describe en sus Memorias citadas por Manuel Esparza en su libro “Convento de la Madre de Dios de Santa Catarina de Siena” _hoy Quinta Real- una comunicación encubierta con el fin de reforzarse para contratacar al oponente. Porfirio Díaz narra cómo utilizó los túneles para huir de las fuerzas enemigas, y también para transportar víveres a los diferentes conventos que sirvieron de fuerte durante la Guerra de Reforma. Díaz también uso los túneles coloniales que van de la ciudad de Puebla a los Fuertes de Loreto y Guadalupe en la Batalla del 5 de mayo, que ya han sido abiertos al público en parte. Fueron reutilizados con fines militares durante la Revolución. Hoy permanecen sellados para evitar que sean saqueados. Existe ya un proyecto para su rescate, anunciado por el rector de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, Eduardo Martínez Helmes, quien asegura existe también un túnel ubicado en el ex convento de San José, hoy convertido en la escuela de Bellas Artes y de Derecho, que conecta con la iglesia de la Soledad y con la catedral con 3 kilómetros de longitud, 1.20 de ancho y dos metros de alto. El rector aceptó que se está trabajando con el gobierno estatal y federal para tener fondos que permitan rescatarlos, como parte de un atractivo turístico. El Cronista de la Ciudad Rubén Vasconcelos da testimonio de ellos.

Pero los túneles secretos bajo la ciudad de Cuernavaca -oro turístico- siguen en espera de que autoridades de cultura y turismo se interesen en su rescate.

P.D. Hasta el otro sábado

Por: Carlos Lavín Figueroa /  [email protected]

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