Tu nivel más alto de ignorancia es cuando rechazas algo de lo cual no sabes nada. Wayne Dyer

He publicado varios artículos sobre esta investigación que inicié en España en 1981 en el sentido de que el nombre de Cuernavaca es un nombre hispano que deriva de Caravaca en Murcia, esto, por sus múltiples similitudes entre las dos poblaciones, como era costumbre de la tropa de conquistadores al encontrar alguna semejanza con otra ciudad europea; así, Cuernavaca NO proviene del nombre prehispánico nahua Cuauhnáhuac, y aquí lo sustento en parte:
En el coloquio “El español en México” –La nuevarepublica.org- en el año 2016, en el que participaron la doctora Concepción Company miembro del Comité Directivo de la “Internacional Society for Historical Linguistics” especialista en –OJO- variación lingüística, sintaxis histórica del español y teoría del cambio lingüístico; Ernesto de la Peña especialista en letras clásicas y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua; José G. Moreno doctor en lingüística hispánica “El lenguaje de los mexicanos” investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua; y Pablo Escalante Gonzalvo doctor en historia por la UNAM, especialista en arte y cultura en la época prehispánica e inicio de la colonia, experto en la toponimia –nombres indígenas nahuas- desde el siglo XVI, afirmo que; “…la mayor parte de los lugares conservaron sus nombres indígenas que tenían durante siglos, ya que el náhuatl era una lengua del imperio azteca -pero fue muy preciso al señalar que-  en el caso específico de Cuauhnáhuac, los conquistadores le pusieron Cuernavaca buscando raíces hispanas”- ASÍ.
Lo dicho por esos ilustrados, coincide con mi investigación en el sentido de que el nombre de Cuernavaca NO proviene del nombre nahua Cuauhnáhuac como se ha dicho y repetido solo popular y tradicionalmente sin ningún sustento lingüístico y que “historiadores académicos” corean, refrendan, revalidan, acreditan, aprueban y confirman porque así lo han visto en libros empolvados, argumentando que es el nombre más distorsionado de la lengua nahua.
Gutierre Tibon, mi maestro, considerado sabio, filólogo especialista en nombres, quien escribió sobre identidad cultural, con ideas de la antropología, lingüística, psicología, filosofía, etnología y sociología, miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica … nada más ni nada menos quien descifró que la palabra México significa “En el ombligo de la Luna”, quien escribió “Aventuras en México” (1983), que leí hasta hace unos cinco años cuando Valentín López González Aranda encontró que ese libro tenía un tema relacionado con lo que yo ya tenía investigado; en él, escribe Tibon: “En el caso (del nombre) de Cuernavaca “no se trata de una eufonización hispanizante del náhuatl Cuauhnahuaca, como se admite generalmente, sino, según lo observó el sutil Ricardo de Alcázar, de una adaptación del geónimo (nombre geográfico) mexicano a uno español ya existente, con el cual el primero tiene cierto parecido fonético”. Y afirma Tibon que la población fue rebautizada por los soldados de Hernán Cortés, lo que en lo general coincide con otros autores. Agrega el filólogo autor de veinticinco libros, cinco de ellos del origen de los nombres propios: “¿Cuál es el lugar de la Península Ibérica que sugirió el nombre hispano de la capital morelense? Es difícil averiguarlo. Creo, por el contrario, haber contribuido a la aclaración del estrecho parentesco del topónimo hispanizado (Cuernavaca) de la antigua Cuauhnahuaca con el nombre de un lugar en España que algún otro día, otro investigador podrá tal vez identificar”. Y Tibon da una lista de posibilidades descartándolas una a una, finalmente menciona que el nombre viene de una ciudad española del antiguo reino andaluz, pero no concluye cual; en cambio los datos que aporta coinciden plena y cabalmente con mi investigación.

El maestro y doctor en Historia Álvaro Matute investigador Emérito de la UNAM escribió; “Qué bueno que existen los sabios no académicos como Gutierre Tibón y Ernesto de la Peña. Tibón podía escribir y decir cosas interesantísimas sobre los significados de las palabras que sólo un gran erudito con mente libre puede hacerlo”.

Mi indagación de 36 años atrás, si concluye por primera vez, que el nombre de nuestra ciudad proviene de Caravaca por sus grandes semejanzas, geográficas, topográficas, hidrológicas, ecológicas.

Un vínculo a tal grado que la catedral de Cuernavaca se construyó con el modelo almenado del único fuerte musulmán que fue convertido en iglesia y lugar santo que se encuentra solo en Caravaca, donde pasaban a encomendarse conquistadores y evangelizadores antes de partir a su aventura en las nuevas tierras conquistadas. También en Cuernavaca se construyó un chapitel como existe uno similar en Caravaca, raras construcciones y más en vía pública, y ambos dedicados a la Santa Cruz en sus inicios.

Los resultados de nuevas investigaciones NO se invalidan descalificando al autor, sino echando abajo sus pruebas y fuentes. ¡Estamos!

P.D. Hasta el otro sábado.      

Por: Carlos Lavín Figueroa /  [email protected]

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