Aunque viven por el mismo rumbo, dos amigos tenían años de no verse, y como suele suceder se encuentran en un velorio:

-Como te va; te veo muy bien;

-A ti también te veo muy bien; 

Pero seguramente no se refieren al físico, porque el tiempo no pasa así como dice el tango que veinte años no es nada.

-Ya llovió dice fulano; 

-Ya nevó dice mengano; y de una mirada le señala lo cano de su cabello, ambos carcajean, los dolientes los voltean a ver como recordándoles donde están, y apenados salen de la sala deslizándose en reversa al estilo de Michael Jackson. Con ese presuntuoso “te veo muy bien” lo que hacen es ostentar que todavía pueden distinguir lo que miran.

Inmersos en amena plática la marea del tiempo los lleva y trae al garete en la barca del afecto; de pronto ambos enmudecen, se hablan con la mirada; 

-Ya la viste; 

El otro asienta, también sin hablar. 

-Me doy cuenta que no la olvidas; 

-Calla, calla, lo obvio es cierto aunque no se diga, pero me inspira a escribirle estos versos: 

Mujer, moruna y guapota,

insolente botón de rosa

de ella me enamoré,

era hermosa 

Ella señaló el camino,

que habría yo de recorrer. 

Y me quedé prendido

desde aquel primer traspié

-Ahora que la miro

noto que no es la misma

el tiempo no pasa en vano-

y solo la vi pasar

Ya no es la misma!

porque está; ¡más que mujer!

Me la comí con los ojos

hasta que me desperté

¡Está, hermosa!

más que resplandeciente, 

hoy es flor esplendorosa

es una estrella fugaz

Vaya que me deslumbró

es que está más que radiante

es un sol que esta naciente

es la luna angelical

Es la lluvia en el desierto

Luz en la oscuridad

y calor en el invierno

Siempre guapa

siempre hermosa

siempre maja y natural

Etérea, espontánea,

vanidosa

Quién la viera tan formal

-Es obvio que te hizo poeta. Pero cuéntame cómo has estado; 

-Pues de mis bienes mal y de mis males bien;  

-Ríen- 

-A que te dedicas ahora; 

-Decidí ser escritor, más de historia, que cómo fue; no se deciiirte como fue; 

-Ya deja del tema del amor; 

-Bueno, bueno, mira, uno se convierte en escritor, o por placer intelectual o porque tienes algo diferente que compartir y si son ambos que mejor, cualquiera puede escribir de historia probando lo que dice. Nunca lo pensé, pero me invitaron a escribir lo que ya tenía investigado, brotan, y brotan temas de lo que veo, de lo que he visto y vivido, y; le faltan hooras al día para seguir escribiendo. Mira que ya he escrito varios libros; 

-Y has vendido algo; 

-Sí, ya vendí mi casa, mi auto pues solo los autores de los grandes textos literarios, hasta que los logran, viven de esto; 

Y más risas, ahora apagadas -por aquello del velorio-. 

-Algunos que se sienten conocedores te ponen el pie para que caigas, quieren que digas solo lo ya conocido, no entienden que del pasado siempre habrá cosas nuevas que decir; están contentos mientras les digas lo de siempre, lo que ya sabían porque eso alimenta su ego, y hasta te “corrigen” con actitud de superioridad, o te embarran un ridículo “te faltó tal” como si fuera obligado decirlo todo. Si dices algo nuevo, te bloquean, no les gusta porque al desconocer el tema los metes en aprietos intelectuales y como no saben de qué estás hablando, pues no saben qué decir, entonces se sienten humillados, y con negarlo, aunque sea de actitud, moviendo la cabeza de un lado a otro, se dan una salpicadita de conocedores y creen que así salvan “su yo soy”. En este ambiente se ganan amigos y enemigos, cuando atacan a tu persona es porque no pueden atacar tus argumentos o los niegan sin razones. Ya casi libre eso, porque ante pruebas, evidencias y obviedades han callado, ¡ah! pero como dieron lata, ahora deben tener cruda moral, o siguen colgándose de temas ajenos porque no los tienen propios. 

-Y como hiciste para ser escritor;

-Bueno, creo que el escritor debe tener un doble, uno es el que escribe y otro es su propio crítico, pero aun así hay que arriesgar, porque no arriesgar es un riesgo que entra en el riesgo de ser inútil, todo tiene un riesgo; exponer tus conocimientos es arriesgarse a exponer tu propio ser, ser original es arriesgarse a que te señalan de excéntrico, presentar tus ideas es arriesgarse a la burla, decir lo que sientes es arriesgarse a que te vean débil, pero al final es bueno ser nosotros mismos, decir lo que sentimos y sabemos. Uno es verdaderamente libre cuando deja de sentir vergüenza por lo que dice, el escritor original vuela más alto que sus críticos porque todos apuntan para arriba y nadie para abajo.

Los que escribimos siempre sabemos más allá de lo que pensamos, si no, no podríamos ser escritores. 

Lo obvio es cierto aunque no se vea, es así como un profundo observador ve cosas donde otros no ven nada, por eso no lo entienden, creen que los demás tienen sus mismas limitaciones, y ahí es ahí cuando hay algo nuevo que aportar; y ante las críticas hay que reír porque también alimentan. Pero no basta decir solamente la verdad, más conviene mostrar la causa de la falsedad. 

Tiempos de meditar. Bienvenido el nuevo año, que también traerá buenas cosas.

P.D. Hasta el otro sábado

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