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Tiempos de recapacitar

Vivimos en una época de protagonismos confundidos. En el sentido positivo, se define como protagonista a la persona que asume y desempeña el papel principal que le corresponde en cualquier acción propia de su responsabilidad. En cualquier ocupación una persona puede ser protagonista si destaca en una polémica o en una actividad, esto, tiene sentido legítimo de relevancia o importancia. Decir que alguien tuvo poco o nulo protagonismo, es decir que no destacó como le correspondía dentro de sus actividades, y esto lo deprecia en el sentido de que pudiera no estar a la altura de sus funciones, porque un tema y un autor adquieren protagonismo solo cuando sobresalen. El papel protagónico corresponde al personaje principal o dirigente que actúa con las mayores acciones de una historia o tema. Esto es lo bueno. La palabra, viene del vocablo “agonismo” que significa espíritu de lucha.  

En cuanto al lado malo; También se le llama protagonista a quien sin tener méritos o por lo menos los suficientes, se muestra como la persona más calificada. Pero esta vez hablaremos más del antagonista; es la persona que demerita y crea obstáculos al protagonista, es quien no sabe reconocer ni incentivar, pondera lo malo, tiene envidia, que es el más ruin de los pecados capitales porque enferma el cuerpo, la mente, el alma, denota tristeza o enojo cuando no se tiene algo que otra persona si tiene, la envidia es más apegada a lo inmaterial, la avaricia está más relacionada con lo material. En este sentido, el antagonismo, es la tendencia de una persona a destacar sin méritos, goza ser y estar en el centro de las reuniones y fotos cuando no le corresponde, se siente ofendido si alguien está por encima de él, asume papeles que no le son propios; engaña, oculta, intriga, miente, injuria, bloquea, no reconoce, no sabe elogiar, traiciona, hace todo para sobresalir pero hundiendo a otros, y en el intento no le importa hacer el ridículo al considerarse autor de las acciones que se desarrollan en su entorno y de los discursos que se construyen, pero cuando algo sale mal no se asume responsable de las consecuencias. Tiene el afán de destacar como persona muy calificada e imprescindible para una actividad. Este protagonista negativo o antagonista suele quejarse todo el tiempo, es su modo de destacar, intenta derrumbar a otros para sobresalir señalando algo que supuestamente hace daño o que hiere su endeble susceptibilidad, posee un alto grado de protagonismo tóxico y contaminante.

Lo peor. Vivimos en un mundo de agresiones, tupido de individuos hostiles y manipuladores como los antagonistas, que incluso invaden el grupo de los psicópatas ya que comparten características similares. Los especialistas dicen que estos se caracterizan por mostrarse crueles, impávidos, impulsivos, irresponsables, que no miden las consecuencias de sus actos, a simple vista no se les notan señales de enfermedad mental, lo que los hace más peligrosos. Tienen ausencia de nerviosismo, falta de sentimientos de culpa y de vergüenza, son indignos de confianza, dicen mentiras, traicionan, no escuchan propuestas, tienen conducta destructiva, no reconocen lo positivo en los demás y tienen un razonamiento y observación muy insuficientes, lo peor es que juzga que los demás son como él. Por otra parte, carece de capacidad para aprender de la experiencia propia y menos de la ajena, viendo lo que sucede no se da por aludido ni pone sus barbas a remojar. Conoce usted a alguien así, pues cuidado puede ser un allegado, este es quien causa más daño porque actúa traicionando lo que se le confió. Contrario a lo que se cree, el sicópata no es un asesino en serie, es, solamente el que agrede, siembra miedo, desconfianza, atenta contra la estabilidad de una persona o grupo. También hay rasgos de psicopatía en el timador que ejerce funciones o se anota actos y resultados que para nada le corresponden.

El psicópata integrado, es aquel que lleva una vida que se puede decir “normal” atentando contra la reputación e integridad moral de sus allegados, funciona en una lógica muy propia: para él, es bueno todo lo que le favorece y lo que le facilita alcanzar sus objetivos aun sin merecerlo perjudicando y pasando por encima de otros, para él, es malo todo aquello que le impide llegar a sus metas, pero en cambio sí obstaculiza, y no favorece a nadie aunque esté dentro de sus posibilidades, es egoísta y ególatra. En su estructura mental, no hay lugar para la lógica.  

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, el 2% de la población mundial padece psicopatía. De ahí, la importancia de saber cómo detectar, y cómo evitar ser víctima o facilitador de estas personas para poder actuar a tiempo, porque cualquier comentario lo transforman en negativo y así lo trasmiten. 

Usted es un antagonista; aunque es raro que alguien lo admita, son tiempos de reflexión.

Amigo lector que tenga una Noche de Paz, y un año colmado de felicidad, nada más eso.   

P.D. Hasta el próximo sábado