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Cuernavaca fue nombrada Villa en el otorgamiento de los títulos de territorios que para su marquesado le fueron cedidos a Hernán Cortés mediante la real cédula del 6 de julio de 1529, comprendía nueve provincias separadas ubicadas de costa a costa y del centro al sur de Nueva España, entre ellas Cuernavaca que abarcaba prácticamente todo el territorio del hoy estado de Morelos y que sería la sede de todo el marquesado. Tres siglos después, el 14 de octubre de 1834 a esta Villa cuando pertenecía al recién formado Estado de México se le da el título de ciudad, con lo que se le otorgaban algunos beneficios. Por ello el Grupo Identidad Morelos que encabezan Cesar Salgado con Alejandra Oliveros apoyados por Manuel Torres Inchaurregui, lo recuerdan cada año con un concurrido evento en el que se reconoce a cuernavacenses distinguidos.  
Algunos pueblos de Morelos han logrado tener el título de ciudad, como Temixco y Villa de Ayala, pero ahora es solo una distinción que les da cierta importancia sin que les reporte otro beneficio, perdiendo con eso el histórico título de villas. Al respecto, la ciudad capital española, conserva su categoría histórica de Villa de Madrid y así se le menciona de manera habitual.
En el caso de nuestra ciudad, sería un atractivo más que se le otorgara el histórico título de “La Villa de Cuernavaca” –sin tener que perder el de Ciudad- nombre evocador que resaltaría a nuestra población de otras ciudades mexicanas. Ojalá, que el Ayuntamiento tome en cuenta esta invitación.
En un principio, las villas eran grandes casas campestres, cuyo origen es griego; en el siglo III d.C., los romanos libres de terror de Cartago empezaron a construir en la campiña un estilo distinto de casonas, ya que a partir de entonces pudieron estar con tranquilidad en las afueras de las ciudades. Estas fincas de labor agrícola y ganadero, convirtieron al campo romano en un vergel, como igual sucedió con la Cuernavaca de entonces, contaban con un gran pórtico, logia, grandes habitaciones ventiladas, depósitos de agua, comedores, patios internos, caballerizas, imponentes terrazas donde se podían disfrutar los bellos paisajes.
Muchos pueblos se fundaron y desarrollaron alrededor de las villas, ya que eran fuente de riqueza y empleo seguro. Los romanos al conquistar el sur de la península ibérica también construyeron ahí sus villas de trabajo o casonas de descanso o retiro. Entonces, villa quedó como nombre genérico de toda la población, y las Villas, disfrutaban ya de privilegios de carácter político, podían tener alcalde con jurisdicción civil y criminal sobre sus habitantes que era nombrado por el dueño de la finca. La distinción entre villa y ciudad no dependía del número de habitantes, era de tipo honorifico. De igual manera Cortés fundó su villa o casona en Cuernavaca, primero para su descanso, después, administraría desde aquí sus múltiples empresas y donde gobernaba todo el Marquesado del Valle que la corona española  le había otorgado como recompensa por sus aportaciones. Fue construida como las villas romanas, reeditadas por el arquitecto Baldassare Peruzzi destacado maestro en perspectiva, de ahí la profundidad de sus arcadas, estilo que implantó, antes de terminar de construir la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Para la de Cortés, se tomó como modelo la Villa Chigi delle Volte en Siena Italia, la primera obra de Peruzzi con este diseño y con muy específicas características, y no se tomó como se ha dicho del Alcázar de los Colón en Santo Domingo, que aun con sus arcadas renacentistas dista mucho de la de Cuernavaca.
Recordemos que Cortés consideraba a Cuernavaca una aldea en relación a la Gran Tenochtitlán, el Emperador Carlos I de España y V de Alemania es quien le otorga el título de villa.

EL título de Marquesado del Valle con sede en la Villa de Cuernavaca, fue el único título de señorío que llegó a concretarse y sobrevivir a lo largo de los tres siglos de la dominación española en toda América. La corona española prometió una decena de señoríos a otros tantos conquistadores por sus hazañas, pero ninguno se concretó, ya por muerte del conquistador o por fracaso de la empresa por la cual le sería concedido como a Pedro de Alvarado; en el Perú Francisco Pizarro tuvo el título de marqués pero sin marquesado. El otro señorío concedido fue el Ducado de Veragua, se otorgó, pero por poco tiempo a Luis Colón nieto del descubridor, mismo que Felipe II lo redujo a titulo honorifico, sin territorios.

Dada la importancia histórica de nuestra población, que merece ser nombrada Villa de Cuernavaca, nombre que le daría distinción sobre otras ciudades mexicanas.

Nota: Este próximo viernes 21 de octubre el Consejo de Cronistas que presido, con el apoyo de la UAEM y el INAH, ha organizado el Encuentro de Cronistas del Estado de Morelos. Será a partir de las 9:00 horas en el Museo de Arte Contemporáneo. Los temas serán interesantes. El cupo es limitado para el público y sin costo. Las reservaciones se pueden hacer con Margarita Estrada a los teléfonos 310-57 -00 y 01. Ya hay una lista previa de solicitudes que han de confirmarse personalmente.    

P.D. Hasta el otro sábado

Por: Carlos Lavín Figueroa /  [email protected]