[…] María de Estrada, fue una bella judía cristianizada, su nombre de origen era Miriam Pérez, ella, es la única mujer que destacó en la conquista de México.
En 1492, año de la expulsión de árabes y judíos de España, Miriam tenía 6 años y vivía en la Judería de Toledo con su abuelo, un rabino y médico. A los 8 años ya leía no sólo en castellano, sino también en hebreo y latín y es cuando fue raptada y criada por un clan de gitanos. Cuando la Santa Inquisición arrestó a su abuelo que huía, fue rescatada por una vieja gitana arrebatándosela a los inquisidores alegando que la niña era su nieta. En Sevilla sus padres habían sido asesinados por esa misma institución religiosa.

En el campamento de los zíngaros –gitanos- Miriam, que por judía no era muy aceptada, fue bautizada como María de Estrada -por haberla encontrado al lado del camino [estrada]- aprendió las artes del baile y la adivinación y hasta la forja del acero en Toledo. Participó en combates contra bandidos y forajidos. Por robo y por judía, María fue delatada por su madrastra, hija de la vieja gitana. Fue apresada y condenada por un Juez Inquisidor que al tenerla a su merced y aprovechándose de su autoridad, abusó de ella, María terminó matándolo.

Intentó escapar, pero fue atrapada y torturada de una manera brutal, encerrada en el subterráneo calabozo del Alcázar de Toledo. La condenaron a morir en la horca, su ejecución fue aplazada por llevar en el vientre un hijo producto de la violación. Abortó pocos meses después. Nunca se supo el sexo de la criatura, se limitó a enterrarla como pudo en un agujero disimulado que ya existía en alguna parte de la celda.
María de Estrada permaneció encerrada en condiciones infrahumanas. En su celda fue violada también por Guillermo Marín, un ladrón que con el uniforme militar se hacía pasar por un hombre devoto, miembro de una selecta familia cristiana, ella se defiende y también lo mata, fue acusada también por esa muerte.
Por una Ordenanza de los Reyes Católicos que perdonaba a las mujeres sentenciadas si es que viajaban al Nuevo Mundo, fue absuelta. La monarquía ofrecía tal indulto porque era bien sabido que la mayoría de las mujeres que viajaban hacia las tierras recién descubiertas por Colón, jamás volvían.
Así es como María logró salvar una vez más su vida y se embarcó hacia las Indias, en un barco cuya tripulación estaba compuesta por esclavos negros a los que subieron en La Gomera -isla canaria frente al África del Norte donde hacían escala rumbo a América- además reos que trataron de abusarla pero se defendía con el cuchillo que como cocinera del galeón tenía en su poder día y noche.
Al llegar a Santo Domingo, que en ese entonces era la única colonia española y gobernada por Diego Colón, María comienza una nueva vida. Vivió muchísimas experiencias que van desde trabajar en un hospital como ayudante de una esclava negra, enamorarse de Pedro Sánchez de Farfán, convertirse en la mejor amiga de Hernán Cortés que por entonces vivía en esa isla. Sin dejar de mencionar que participó en batallas que contribuyeron a darle la fama que aun estando viva la elevó a la categoría de leyenda. A pesar del lazo de amistad que la unió a Hernán Cortés este nunca la menciona.
Antes de que la isla Fernandina (Cuba) fuese conquistada por Diego Velázquez acompañado por Cortés, se hundió el barco en que ella viajaba, llegaron a tierra los náufragos y los nativos mataron a los hombres, quedando ella como esclava del cacique. Pasó cinco años en esa situación, siendo rescatada al ser conquistada la isla. En recuerdo a los muertos de esa batalla encarnizada, el lugar recibiría el nombre de Matanzas.
Convenció a Hernán Cortés de acompañar a las tropas conquistadoras con estas palabras: “No es bien, señor capitán, que mujeres españolas dejen a sus maridos yendo a la guerra; donde ellos murieren moriremos nosotras, y es razón que los indios entiendan que somos tan valientes los españoles que hasta sus mujeres saben pelear...
En junio de 1520 María de Estrada era la única mujer con los conquistadores de México, se asegura que llegó con Cortés desde el principio de la conquista. Bernal Díaz del Castillo le da sólo 13 renglones de su grueso libro a la participación de la mujer, narra cuando María se abrió paso a estocadas durante la huida de la Noche Triste, está documentado también en otros escritos que dejaron Bartolomé de las Casas y Fran Juan de Torquemada.
Diego Muñoz Camargo quien escribió “Historia de Tlaxcala”, obra que describe en su primer libro la forma de vida de los tlaxcaltecas antes de la llegada de los españoles y en el segundo los acontecimientos de la Conquista de México, dice que: “habría combatido montada a caballo y lanza. En recompensa recibió en encomienda el pueblo de Tétela -del Volcán, hoy estado de Morelos-, estuvo casada con Pedro Sánchez Farfán y al enviudar casó con Alonso Martin Partidor, judío migrante cuyo nombre real era Alón, con quien vivió hasta su muerte.
Entre sus hazañas destaca el haber derrotado a Pánfilo de Narváez en un mano a mano con espada; fue fundadora de la ciudad de Puebla. Murió víctima de cólera en 1527 cerca de los 40 años, fue sepultada en la bóveda de una antigua iglesia donde hoy está el atrio de la catedral poblana, que al ser demolida 26 años después se perdieron sus restos.
P.D. Hasta el otro sábado

Por: Carlos Lavín Figueroa / [email protected]