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-El antropólogo Víctor Hugo Valencia Valera Director del INAH en Morelos ha tomado posesión de esa dependencia en otra entidad federativa; más allá de su destacada institucionalidad y profesionalismo es gran colaborador y Consejero Honorífico del Consejo de Cronistas de Cuernavaca que presido, a cuyas juntas fue puntual asistente. Víctor; muchas gracias-
Cuando muy pequeño, me impresionaba la gigantesca figura del San Cristóbal que estaba en el muro sur dentro de La Catedral de Cuernavaca al lado izquierdo de la entrada al ex convento, y en misa, cada domingo me paraba asombrado frente a ella.
En el año ’57, el San Cristóbal fue removido de su lugar junto con toda la obra sacra cuando el obispo don Sergio Méndez Arceo ordenó cerrar y remodelar la iglesia. En el ’97 era exhibida en el Museo del Antiguo Colegio de San Ildefonso en CDMX, cuando de un extremo a otro del claustro lo reconocí y me transportó a aquellos tiempos.
Méndez Arceo también se atrevió a cambiar la forma de dar misa, episodios simultáneos muy cuestionados por la comunidad cuernavacense. Cuernavaca y su obispo estaban en la mira mundial.
En ese entonces obispo y sacerdotes daban misa en latín y de espaldas a los feligreses acompañada con música sacra del muy antiguo órgano que estaba en el coro arriba del bautisterio, órgano que de un momento a otro desapareció y quién sabe a dónde fue a parar; las mujeres tenían que entrar a la iglesia con la cabeza cubierta por un velo o el popular rebozo, las bancas del lado derecho eran para su uso exclusivo y sus pequeños hijos varones “podían” estar a su lado, las del lado izquierdo eran solo para hombres. Pero don Sergio impuso cambios radicales; que la misa se diera en castellano; de frente a los feligreses y con música de mariachi, las mujeres ya no tenían la obligación de entrar con velo, las familias se podían sentar juntas.
Por órdenes del obispo, esas obras de arte sacro de catedral, cuadros y figuras, fueron embodegadas y así se encuentran hasta la fecha, solo quedó la imagen de “La Asunción de María”, ya no al centro del retablo, sino en el muro al costado izquierdo.
Por esas acciones y también por sus ideas socialistas, incluso se dijo comunistas, el obispo fue llamado a rendir cuentas al Vaticano y casi lo excomulgan. Por su gran sapiencia impidió ser juzgado. Con esas modificaciones Méndez Arceo se adelantó al Concilio Vaticano Segundo mismo que después aceptaría estas reformas que hoy rigen en todo el mundo católico.
Se embodegó también la magnífica escultura de San Cristóbal cargando al niño, sin duda el patrimonio artístico más valioso de nuestra catedral, que tiempo después, por su calidad viajaría al mundo, es así como en octubre del ´90 y hasta enero del ’91 llegó al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York; de abril a agosto al Museo de Arte de la Ciudad de San Antonio; y al Museo del Condado de la Ciudad de Los Ángeles de septiembre a diciembre.   
El San Cristóbal es una escultura policroma y estofada, tallada en madera de cedro, tiene ensambles en piernas y brazos sin clavos, está muy bien conservada a pasar de su antigüedad. Los ropajes están hechos en hoja de oro bruñido y cincelado con un barniz coloreado en rojo quemado. Es el patrón de los viajeros, y siendo Cuernavaca un lugar de paso por el Camino Real entre Ciudad de México, Acapulco y el lejano oriente a través de la Nao de China y el Galeón de Manila; los mercaderes y evangelizadores pasaban frente a esa figura a encomendarse, como antes lo había hecho Felipe de Jesús en el siglo XVI antes de embarcarse a Japón donde fue martirizado; escenas que están plasmadas en los murales de la iglesia y que fueron descubiertas en esa remodelación. Hasta la década de los años setenta del pasado siglo, cada 25 de julio –día del santo- los taxistas y camioneros organizaban una gran festividad en la Catedral.
Su gran figura siempre es representada como un hombre gigante de gran fuerza cargando al niño Jesús en el hombro izquierdo quien tiene en su mano al mundo; siempre es de pelo obscuro, barbado, pies descalzos, y en la mano derecha se apoya en una gruesa rama a modo de bastón y siempre cruzando un rio. La obra tiene influencia renacentista en la que se plasma su gran musculatura y se aprecia el movimiento de la vestimenta. Sus ojos de vidrio denotan que es del siglo XVII ya que nunca fueron reemplazados.
Fue restaurada en el ‘87 en el INAH-Morelos cuando se encontraba en mal estado expuesta a los cambios climáticos y humedad que provocaron que los ensambles se abrieran y se agrietara la capa pictórica; estaba cubierta por humo y cera que desprendieron las veladoras que durante siglos se colocaron a sus pies, la encontraron recostada, ya no tenía la base para sostenerse. Hoy se encuentra de nuevo expuesta a la humedad en un nicho bajo la arcada del ex convento cuernavacense anexo a catedral.
El recién construido Museo de Arte Sacro -dentro del recinto catedralicio- está listo para recibir esas obras de arte, entre ellas el San Cristóbal, para que sean exhibidas en condiciones adecuadas de conservación.
La autoridad eclesiástica tiene la palabra.  
P.D. Hasta el otro sábado

POR: Carlos Lavín Figueroa /  [email protected]