Agrupaciones que se dicen por la defensa de la ecología, deben velar que no se invadan barrancas y áreas verdes, que dan el clima privilegiado a nuestra ciudad, además de velar que no se destruyan los bosques al norte con nuevas urbanizaciones, y que la autoridad municipal haga cumplir las normas del caso, ya que las Torres Altitud que obstruyen la fantástica vista del Ajusco, son emblema de la corrupción, donde se involucraron autoridades de los tres niveles, y ahí se siguen construyendo más edificios hoy que están a medias.
Nuestro Patrimonio Histórico está en total descuido, a unos metros al norte del puente Carlos Cuaglia donde está acueducto construido por José de la Borda al final de la calle Guerrero, aún subsiste en el abandono el último vestigio de otro acueducto casi desconocido de principios del siglo XVI. Fue el primero de la recién nombrada Villa de Cuernavaca ordenado por el propio conquistador. Este puente acueducto construido en un solo y rústico arco atraviesa la barranca de Amanalco sin cimientos que lo soporten, prácticamente puesto sobre los acantilados.
Y la histórica Estación del Ferrocarril de la época romántica del porfiriato que sirvió por casi cien años a la ciudad, está en el abandono. Unas y otras autoridades se echan la pelota para no hacer nada por ese edificio emblemático también de la época revolucionaria y del desarrollo de la nación, se destruye paulatinamente en medio de una laguna en temporada de lluvias, lo que al parecer por tanto llamado social ya se está atendiendo, esperamos que no quede otra vez en promesas.

Y el edificio de la antigua planta de luz El Águila y su acueducto, que dio nombre a esa colonia, localizado al sur de los manantiales de Chapultepec, al lado oriente del puente del Paso Exprés. Con su caudal activaba el dinamo para proporcionar luz y electricidad a la ciudad a principios del siglo pasado, igual está en abandono total usándose clandestinamente como casa habitación, sin que ninguna autoridad quiera darse cuenta para intervenir. Ahí se puede habilitar un museo de la electricidad y alumbrado público, museo que contenga lámparas y postes de vía pública que se usaron en diferentes épocas, fotografías, equipos, muebles, enseres, antiguos cables recubiertos de tela, aisladores, contactos y apagadores de cerámica y hasta de porcelana. Pero la burocracia impera, se llega al saqueo como esta visto últimamente.  

Y ahí está el histórico Hotel Moctezuma, igual con puras buenas o simuladas intenciones de los actuales gobiernos estatal y federal, pero nada; ya pasó el Centenario. El General Emiliano Zapata lo usó como cuartel por temporadas a partir de 1911 año en que se incorpora a la Revolución Mexicana. Es otro edificio que puede ser museo tanto de la Independencia como de la Revolución. Y ahí seguramente seguirá alterándose su fisonomía original construyéndole adiciones grotescas, tanto en su fachada como en interiores, construido en aquel tiempo con tabiques prensados fabricados allá por La Selva a finales del siglo antepasado. De manera particular, el historiador Miguel Ángel Berumen lo está rescatando, por lo menos en parte como museo zapatista y centro cultural con el apoyo de los dueños del edificio.
Y de pinturas rupestres, ahí está la cueva que visitamos varios cronistas. Se localiza entrando por Temixco pasando el Puente de la Muerte subiendo a la derecha, pero están dentro del Municipio de Cuernavaca, en la barranca que llaman del Chiflón. Ahí en la rivera norte de esta barranca están las pinturas milenarias, que ahora están grafiteadas.
Y ahí están –porque muchos cuernavacenses hems entrado en ellos- los prehispánicos y algunos coloniales túneles subterráneos que van de Catedral al Palacio de Cortés, hasta el puente de la Barranca de Amanalco con ramales a otros puntos, además de las minas de arena, verdaderas cavernas prehispánicas que bien pueden habilitarse para recorridos guiados.
Y sigue una larga lista de edificios coloniales y hasta del pasado siglo XX que merecen ser tomadas en cuenta para su conservación porque son parte del nuestro patrimonio histórico, cultural y natural.
El INAH Morelos y su Director el antropólogo Víctor Hugo Valencia Valera está haciendo lo propio en el sentido de que se otorgue el reconocimiento al Centro Histórico de Cuernavaca como una Zona Federal de Monumentos Históricos, Artísticos y Arqueológicos, que incluye edificios, del siglo XVI al XX como el Art noveau, Gótico y otros estilos, con ese reconocimiento se podrá acceder a recursos federales e internacionales para la conservación y mejoras de toda el área y no solo de sus edificaciones. Por ello es tan importante el apoyo de la autoridad municipal y estatal.
Primero lo nuestro, no se protege lo propio, lo que nos aporta identidad, en cambio se construye un Museo de Juan Soriano que nada tiene de particular con la ciudad y estado, museo que fue rechazado por otras entidades federativas y que el Consejo de Cronistas que presido impidió que los salones del Jardín Borda se apropiaran y adaptaran para ello en vez de fundar en ese espacio un museo que recuerde las épocas y los personajes que por ahí pasaron como José de la Borda en la colonia, Maximiliano y Carlota en el Segundo Imperio, Juárez en la Reforma, Díaz en el porfiriato y previo a la Revolución Francisco I. Madero. Eso es lo que propios y extraños quieren ver en un museo de sitio; lo que ahí ha pasado.
P.D. Hasta el otro sábado

 

Por: Carlos Lavín Figueroa /  [email protected]