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Este artículo es uno de los que me ha publicado la revista francesa “Le Biturige”, además de otras nacionales y el periódico cultural La Voz del Norte:   

Cuando los hispanos llegan a México, eran ya una raza milenaria y mestiza, es el pueblo europeo o quizá del orbe con más mezclas de sangre; centroeuropea, mediterránea y árabe-norafricana, y con influencias culturales del Oriente, Medio Oriente y Asia.  Por su ubicación estratégica, España, fue un pueblo asediado y continuamente invadido por ser la puerta a Europa desde África, su nombre proviene del celta “Span” –llave-. En los siglos XI y X a.C., pueblos celtas invaden la Península Ibérica del centro de Europa como las actuales Francia, Bélgica, oeste de Suiza y zonas de Holanda y Alemania, y así llega la gente rubia que hablaban una lengua indoeuropea, a poblar esos lugares, ocuparon la parte central y norte de España.

En el siglo VI a.C., tribus bereberes del norte de África se asentaron en los alrededores del Ebro (rio) razón por la que reciben el nombre de iberos.  Así, surge el mestizaje, los celtiberos. 

Los ligures, del noroeste de la hoy Italia, Mónaco y sureste de Francia habían sido los primeros invasores en el siglo XII a.C., se asentaron y luego fueron desplazados por los iberos. 

La Cordillera Cantábrica que separa la región norte del resto de la península habitada por los astures, galos, cántabros, aragoneses y vascones, impidió la comunicación y comercio con el sur. Y cuando el Imperio Romano llegó a España del año 218 a.C. hasta el 476 d.C., trató de conquistar esa zona con cruentas guerras, nunca lo consiguió. En cambio, a los árabes del desierto de África que invadieron la península del 712 hasta 1492, no les interesó esa región por escabrosa. Así, cántabros, astures, galos y vascones conservaron su pureza cultural y de sangre, sobre todo los vascos cuyo origen es enigmático, su idioma nada tiene que ver con la lengua española ni con ninguna otra de las europeas y tampoco sus características genéticas. El caso es que ningún pueblo del norte español se considera español. 

Los celtas dejaron al idioma muchas palabras como: camisa, carpintero, vasallo, cabaña, Alpes (montes altos). Los romanos dejaron las raíces del castellano, que desciende del latín; adelantos en las artes, agricultura, ciencias. Los árabes dejaron los números arábigos, así como cientos de palabras que inician con “al” y/o tienen “hache” intermedia como alberca, almohada, alondra, y aportaciones en todas las ciencias y artes. Desde el siglo XII a.C. hasta 1492 con la expulsión en de los árabes por las armas y de los judíos por decreto, España, estuvo ocupada por invasores por espacio de 2,700 años. En la Edad Media judíos y árabes convivieron en España junto con los celtiberos ya católicos. El rey Fernando III “El Santo” se afirmaba como ningún otro rey de Europa, “rey de tres religiones”, la católica, la judía y la musulmana.

Hoy, los españoles reconocen las aportaciones culturales que dejaron esas invasiones, y que ahora son parte de ellas, ya no reniegan e injurian esas conquistas como se sigue haciendo en México con los hispanos. Aquí, la colonia española fue menor a 300 años. Todas las conquistas siempre se lograron por la fuerza y la destrucción. 

De origen celtibero –del sur de España- fueron las grandes corrientes migratorias que llegaron a conquistar y poblar México, resultando un nuevo mestizaje, nueva raza y una nueva cultura que ya no es ni indígena ni europea. Así, el pueblo mexicano tiene también sangre de toda Europa y árabe, y por colonizaciones es un mestizaje multicultural, hindú por los gitanos que llegaron de Ceilán, y chino por la ruta que abrió Marco Polo.

Bien se hace por conservar las tradiciones y las lenguas indígenas, loable labor, pero han pasado cinco siglos y hay quienes todavía tienen a Cuauhtémoc y a Cortés, pelando, el uno con su honda y el otro con su espada, pero tan cultos como civilizados eran indígenas como españoles, y hasta que no superemos los prejuicios y complejos de la conquista no estarán en paz ni ellos ni nosotros, en toda Sudamérica no sucede los mismo, solo en México. Hasta que no se tenga igual orgullo por las dos estirpes, Cuauhtémoc no depondrá su honda, ni Cortés su espada. Cortés venció al imperio mexica que tenía sometidos a los pueblos de sus alrededores como a nuestra Cuauhnáhuac, los tenia reducidos a su vasallaje, y el conquistador puso los cimientos de una nueva nacionalidad, de una nueva patria que solo será entendida si se acepta que es la mezcla de dos pueblos, de dos almas, dos sangres, dos modos distintos de cultura y civilización. Quien no lo acepte así, no estará en paz ni dejara a otros estar en paz, no se puede renegar a la madre ni al padre, unidos a partir del descubrimiento, hoy México no se entiende sin España, pero tampoco España se entiende sin México.  

“El 13 de agosto de 1521, heroicamente defendida por Cuauhtémoc, cayó Tlatelolco en poder de Hernán Cortés. No fue triunfo ni derrota, fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo que es el México de hoy”: J. T. Bodet. 

Yo no escribo para agradar ni tampoco para desagradar. Escribo para desasosegar.

P.D. Hasta el otro sábado

La Tinta del Cronista
Carlos Lavín Figueroa
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