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Hace unos cuatro años conocí al acucioso historiador del Estado de Guerrero Crispín Salgado Hernández, me buscó por haber leído uno de mis artículos en la Revista Reevolución editada en ese vecino estado por la conmemoración del centenario del asesinato de Salustio Carraco Núñez a quien después de diversas investigaciones le atribuyo ser el autor del Plan de Ayala, motivo por el cual fue ejecutado por las Fuerzas Federales.
La historia nacional se fundamenta mejor y de manera directa en la crónica local, en la de cada región o pueblo, ya que son las más cercanas a los acontecimientos y a la realidad, son las llamadas fuentes primarias y directas.
Recién fui invitado por Crispín para hacer la presentación de su libro Jesús H. Salgado, revolucionario zapatista, maderista y villista en el Espacio Cultural “Aquí estuvo Zapata” que dirige Miguel Ángel Berumen. En el libro aporta hechos relevantes, y a mi investigación sobre la autoría del Plan de Ayala le dedica el Capítulo VII. 
Los estados de Morelos y Guerrero han sido una sola región que no ha podido separar la división política. Desde siempre han tenido relaciones comerciales, las poblaciones de Cuernavaca y Taxco conformaron juntas el Distrito de Iturbide. Es así como esta región conformada por Morelos y Guerrero tiene vínculos en sus luchas, en sus ideales, en sus reclamos, como en la Revolución, cuando los generales de Guerrero se adhirieron a Zapata, entre ellos Jesús H. Salgado. 
Al proclamarse el Plan de Ayala, Salgado se unió al movimiento zapatista operando desde Balsas hasta Tlapa y desde Copalillo hasta San Marcos, en Guerrero. Permaneció en armas contra Victoriano Huerta. Asistió a la junta en el Cuartel zapatista de Tixtla, donde, de acuerdo al artículo 13 del Plan de Ayala se eligió al general Salgado como gobernador provisional de Guerrero, asumiendo el cargo el 28 de marzo de 1914. Pronto encomendó el cargo a subordinados de su confianza con el fin de reanudar sus actividades militares. Participó en casi cien combates contra los huertistas. Se mantuvo siempre fiel a la causa zapatista con su Plan de Ayala, hasta que murió en un combate en la barranca de Los Encuerados en Guerrero.
Y aquí quiero destacar algo de la autoría de ese famoso Plan de Ayala que unió al país en su lucha armada, a él se adhirieron todos los revolucionaros desplazando al Plan de San Luis con el que se inicia ese conflicto bélico y que solo sirvió para entronar a Francisco I. Madero, todos los jefes revolucionarios incluso Francisco Villa se adhirieron a ese documento durante la primera Soberana Convención Revolucionario efectuada en Aguascalientes.
Por la investigación que he realizado y debidamente fundamentado en documentos locales y testigos presenciales tanto del estado de Guerrero como de Morelos, el Plan de Ayala, dio la vuelta al mundo por su contenido social y por no haberse cumplido su cometido sigue estando vigente, sigue siendo estudiado por especialistas. Poco que se sabía que este documento fue redactado en Iguala por el abogado y poeta Salustio Carrasco Núñez, quien había sido defensor de los campesinos de Villa de Ayala y Anenecuilco en los juicios que se llevaban en los tribunales para la restitución legal de las tierras arrebatadas a los campesinos antes de la Revolución, es por ello que conocía al detalle la problemática agraria tanto de Morelos como de Guerrero, lo que le permitió redactar ese documento, que sería bandera de los zapatistas y de la Revolución del Sur y Centro del país. Grupos zapatistas los hubo en todo el territorio nacional, desde el norte del país hasta Chiapas y Yucatán y desde el Pacifico con Sinaloa hasta el Atlántico con Veracruz.
El libro de Crispín narrado de manera amena y sencilla, lo que lo hace atractivo y de fácil lectura, contiene documentos e imágenes para mejor entender esa historia, así como muy diversos capítulos donde nos cuenta las andanzas de este destacado revolucionario que primero fue maderista cuando todos los inconformes con el régimen de don Porfirio se adhirieron al candidato Madero, luego fue zapatista cuando nuestro caudillo rompe con Madero ya presidente por no cumplir este sus promesas a los campesinos que es cuando surge el Plan de Ayala, y finalmente Salgado fue un villista destacado.
Entre 1900 y 1901 Carrasco llego a vivir a Villa de Ayala protegido por Luciano Cabrera líder ayalense huyendo del coronel porfirista Victoriano Huera que lo perseguía por sus actos en contra del régimen porfirista en Guerrero. En Villa de Ayala Carrasco escribió 15 de sus poemas plasmados en su libro “Nublos y Estrellas”, lo que demuestra que sí estuvo en esa población por dos años donde conoció a Zapata.
Lo dicho por la Directora de la Facultad de Filosofía y por el Director del Instituto de Investigaciones Filosóficas ambos de la UNAM en el evento del centenario del Plan de Ayala efectuado aquí en Cuernavaca, es que este documento por su espíritu jurídico, entre otros, no pudo ser redactado más que por un abogado conocedor de la problemática que asolaba a los campesinos morelenses.
Así, la historia de Morelos y Guerrero están entrañablemente ligadas, lo que se plasma en el estupendo libro de Crispín, mismo que recomiendo a todos los morelenses que tienen dudas de la colaboración entre los revolucionarios intelectuales y de armas de estos dos estados.
P.D. Hasta el otro sábado

Por: Carlos Lavín Figueroa / [email protected]