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Mexicanos y mexicanas; regidores y regidoras; Es un modo grotesco, artificial, ideológico e incorrecto supuestamente para remarcar igualdad; lo que sí marca, es desigualdad y separatismo, es discriminatorio, porque decir mexicanos, diputados y regidores es suficiente para ambos sexos, sin sexarnos como a los pollos.

Y aunque esté fuera de las normas del castellano, hay quienes prefieren esa forma.

La Real Academia Española, y por tanto las de los demás países hispanohablantes, defienden el uso genérico del masculino para designar los dos sexos porque además está muy asentado y puntualizado en el sistema gramatical español, y no tiene sentido forzar las estructuras lingüísticas al decir también “lectores y lectoras”.

El participio activo del verbo atacar es “atacante”, el de cantar es “cantante”; el de ser es “ente” que significa el que tiene identidad o “el que es”; por lo que para nombrar a una persona que denota una capacidad de acción se le añade “ente”, como al que preside se le llama presidente sea del género masculino o femenino; pero estas deformadas formas las contagio Fox incluso a toda América, al grado de que un artículo de la nueva Constitución de Venezuela habla de “venezolanos y venezolanas”. De forma similar no se dice “periodisto” sino “periodista”, ni “policío” sino “policía” de manera genérica, aquí, se usa el femenino para amos sexos. Luego entonces, los hispanohablantes no estamos discriminando cuando usamos solo el masculino o el femenino para designar a mujeres y hombres, juntos pero no revueltos: no necesitamos modificar el uso del idioma, tampoco estamos obligados a pasar al género femenino el nombre de algunas profesiones como ingeniera sino “la ingeniero”.

Tampoco es preciso, ser lexicógrafo ni lingüista para intuir que la niñez o los niños equivalen a ambos géneros, ni que una profesional de la judicatura puede elegir entre ser juez o jueza. 

Para subrayar la conformación de grupos mixtos se usa arbitrariamente, por ejemplo, [email protected] asistentes”, con el signo de arroba para ser más inclusivos, pero decir “los asistentes” es suficiente, incluyente y parejo para las mujeres.

Las academias de la lengua española decidieron ponerle, si no freno, al menos un límite a un modo de expresarse que considera artificial derivado del lenguaje público, y cuestiona con contundencia e ironía una serie de guías gramaticales destinadas a evitar el sexismo en el lenguaje. 

Por otra parte algunos autores recomiendan, que no se apele al uso genérico del masculino cuando se debe referir a los dos sexos al mismo tiempo. Por ejemplo, sugieren que se emplee “las personas mayores” en lugar de “todos los mayores”, o, “las personas sin trabajo” para reemplazar a “desempleados” que incluyen hombres y mujeres.

çLa regla gramatical dice que si las palabras son iguales se utilizan en forma genérica, es decir para lo femenino y lo masculino como “el joven y la joven”. Pero decir “damas y caballeros” es correcto porque son palabras diferentes, en cambio, decir “todos y todas” no lo es, nunca lo fue y las Academias hacen bien en señalarlo.

Los países hispanoparlantes usan el idioma según las academias, pero le suman sus modismos, esa institución es la que da las pautas para utilizarlo en forma correcta. 

No pasa nada si se utilizan mal las palabras, pero un purista podrá marcar que es un error gramatical, sintáctico, ortográfico y peor si se usan en documentos oficiales.

Claro está, que la gente puede hablar como quiera, y escribir como se le dé la gana, incluso puede innovar palabras con tiento como lo he dicho en otros artículos, pero al salirse de las normas, lo estará haciendo de forma incorrecta. Si en su entorno es aceptado, nadie se lo van a criticar. Yo en lo personal, me alegro mucho de que la Academia se pronuncie al fin sobre el tema porque es estar recordando constantemente las diferencias de género si al final todos somos seres humanos -y no humanos y humanas. Los medios de información y los gobiernos, contaminan al usar esos errores, y otro ejemplo muy aparte, es el de cortar palabras como Cuerna en lugar de Cuernavaca lo cual es un aberrante modismo.

Aquí aclaro una vez más, que aunque los hispanohablantes somos los únicos dueños del idioma, que en cada región o país vamos agregando modismos e incorporando palabras de otros idiomas españolizándolas, costumbre que no corresponde ni es cuestión de las Academias, ya que estas, solo van aceptando esos modismos, anglicismos y otros, únicamente cuando en el español no exista una palabra para algo determinado o cuando sea más precisa para algo en particular, y las registra cuando su uso se haya generalizado y asentado. 

Pero “todos y todas” y demás “latiguillos lingüísticos”, NO son modismos de ninguna manera; son errores que la academia tiene bien definidos históricamente y hace bien en señalar; el que haya modismos, no significa que ciertas cosas estén bien dichas. 

Pero aun así, “muchos y muchas” seguirán empeñándose en ser “ignorantes e ignorantas”… bueno; eso dice la Academia.

P.D. Hasta el otro sábado 

M

exicanos y mexicanas; regidores y regidoras; Es un modo grotesco, artificial, ideológico e incorrecto supuestamente para remarcar igualdad; lo que sí marca, es desigualdad y separatismo, es discriminatorio, porque decir mexicanos, diputados y regidores es suficiente para ambos sexos, sin sexarnos como a los pollos.

Y aunque esté fuera de las normas del castellano, hay quienes prefieren esa forma.

La Real Academia Española, y por tanto las de los demás países hispanohablantes, defienden el uso genérico del masculino para designar los dos sexos porque además está muy asentado y puntualizado en el sistema gramatical español, y no tiene sentido forzar las estructuras lingüísticas al decir también “lectores y lectoras”.

El participio activo del verbo atacar es “atacante”, el de cantar es “cantante”; el de ser es “ente” que significa el que tiene identidad o “el que es”; por lo que para nombrar a una persona que denota una capacidad de acción se le añade “ente”, como al que preside se le llama presidente sea del género masculino o femenino; pero estas deformadas formas las contagio Fox incluso a toda América, al grado de que un artículo de la nueva Constitución de Venezuela habla de “venezolanos y venezolanas”. De forma similar no se dice “periodisto” sino “periodista”, ni “policío” sino “policía” de manera genérica, aquí, se usa el femenino para amos sexos. Luego entonces, los hispanohablantes no estamos discriminando cuando usamos solo el masculino o el femenino para designar a mujeres y hombres, juntos pero no revueltos: no necesitamos modificar el uso del idioma, tampoco estamos obligados a pasar al género femenino el nombre de algunas profesiones como ingeniera sino “la ingeniero”.

Tampoco es preciso, ser lexicógrafo ni lingüista para intuir que la niñez o los niños equivalen a ambos géneros, ni que una profesional de la judicatura puede elegir entre ser juez o jueza. 

Para subrayar la conformación de grupos mixtos se usa arbitrariamente, por ejemplo, [email protected] asistentes”, con el signo de arroba para ser más inclusivos, pero decir “los asistentes” es suficiente, incluyente y parejo para las mujeres.

Las academias de la lengua española decidieron ponerle, si no freno, al menos un límite a un modo de expresarse que considera artificial derivado del lenguaje público, y cuestiona con contundencia e ironía una serie de guías gramaticales destinadas a evitar el sexismo en el lenguaje. 

Por otra parte algunos autores recomiendan, que no se apele al uso genérico del masculino cuando se debe referir a los dos sexos al mismo tiempo. Por ejemplo, sugieren que se emplee “las personas mayores” en lugar de “todos los mayores”, o, “las personas sin trabajo” para reemplazar a “desempleados” que incluyen hombres y mujeres.

çLa regla gramatical dice que si las palabras son iguales se utilizan en forma genérica, es decir para lo femenino y lo masculino como “el joven y la joven”. Pero decir “damas y caballeros” es correcto porque son palabras diferentes, en cambio, decir “todos y todas” no lo es, nunca lo fue y las Academias hacen bien en señalarlo.

Los países hispanoparlantes usan el idioma según las academias, pero le suman sus modismos, esa institución es la que da las pautas para utilizarlo en forma correcta. 

No pasa nada si se utilizan mal las palabras, pero un purista podrá marcar que es un error gramatical, sintáctico, ortográfico y peor si se usan en documentos oficiales.

Claro está, que la gente puede hablar como quiera, y escribir como se le dé la gana, incluso puede innovar palabras con tiento como lo he dicho en otros artículos, pero al salirse de las normas, lo estará haciendo de forma incorrecta. Si en su entorno es aceptado, nadie se lo van a criticar. Yo en lo personal, me alegro mucho de que la Academia se pronuncie al fin sobre el tema porque es estar recordando constantemente las diferencias de género si al final todos somos seres humanos -y no humanos y humanas. Los medios de información y los gobiernos, contaminan al usar esos errores, y otro ejemplo muy aparte, es el de cortar palabras como Cuerna en lugar de Cuernavaca lo cual es un aberrante modismo.

Aquí aclaro una vez más, que aunque los hispanohablantes somos los únicos dueños del idioma, que en cada región o país vamos agregando modismos e incorporando palabras de otros idiomas españolizándolas, costumbre que no corresponde ni es cuestión de las Academias, ya que estas, solo van aceptando esos modismos, anglicismos y otros, únicamente cuando en el español no exista una palabra para algo determinado o cuando sea más precisa para algo en particular, y las registra cuando su uso se haya generalizado y asentado. 

Pero “todos y todas” y demás “latiguillos lingüísticos”, NO son modismos de ninguna manera; son errores que la academia tiene bien definidos históricamente y hace bien en señalar; el que haya modismos, no significa que ciertas cosas estén bien dichas. 

Pero aun así, “muchos y muchas” seguirán empeñándose en ser “ignorantes e ignorantas”… bueno; eso dice la Academia.

P.D. Hasta el otro sábado 

la tinta del cronista
Carlos Lavín Figueroa
[email protected]