He publicado investigaciones que he realizado sobre los túneles prehispánicos bajo nuestra ciudad de Cuernavaca, fueron construidos para conectar de manera oculta los puntos importantes de la población tlahuica; enlazaban al Tecpan –lugar de gobernantes- que se encontraba en las dos manzanas donde hoy están el Teatro Morelos y La Casona; de ahí, conectaban con el Templo Mayor donde hoy está la Catedral, de donde salía otro al Palacio de Cortés terminando en el “Puente mayor” que era la entrada principal de la población donde ahora se encuentra el de Amanalco, este, tenía accesos intermedios en la hoy Plazuela del Zacate y otro donde estaba la escuela Colon en calle de Salazar, y que en dirección opuesta llegaba de Catedral a la barranca del Chiflón o Analco.
Mi entrañable maestro Estanislao Rojas Zúñiga nos narraba para que era ese gran agujero de un metro de ancho por dos de alto y muy largo que estaba bajo las escaleras para acceder a nuestro salón de clases en el Colegio Cristóbal Colón en calle Salazar, al que algunos alumnos que nos armábamos de valor incursionábamos bajo pena de castigo, y esto sucedió a lo largo de muchas generaciones.  
Los mencionan Hernán Cortés en sus “Cartas de Relación”, y Bernal Díaz del Castillo en su obra “La verdadera historia de la conquista de la Nueva España”, esto, cuando narran como llegaron a conquistar Cuauhnáhuac por ese puente y que los naturales por ahí les salían a defender la ciudad. A esos túneles ellos les llamaron “cuevas” porque en el idioma castellano de la época aún no se incorporaba la palabra “túnel” que viene del inglés “tunnel” y que fue admitida en nuestro idioma hasta finales el siglo XIX. Hay otras menciones también como cuevas en los códices de “La fundación de Cuernavaca y unos títulos de sus pueblos” que fueron a parar a la Biblioteca Nacional de Paris, y otras mas ya como túneles en libros de autores respetados del siglo XIX y XX.
Y también existen túneles de la época colonial, mencionados a sus alumnos por el abogado Bernabé L. de Elías precursor de la Universidad de Morelos a quien todavía conocí; él, se refería al túnel colonial con bóveda que bajaba desde El Calvario por el lado poniente de la hoy Avenida Morelos que pasaba por la nueva Escuela Militarizada Cristóbal Colón del lado poniente de la Avenida Morelos con salida a la barranca de La Leona; llegaba al Jardín Borda, pasaba bajo su casa que colinda al lado sur de ese colonial jardín, atravesaba “Casa de Campo” terminando en el lugar donde estaba la casa de Plutarco Elías Calles –donde hoy está la Comercial Mexicana- de este túnel y otros, dan evidencias otras familias cuernavacenses y aseguran que tenía varias entradas con salidas al poniente en la barranca del Chiflón.
Después de haberlo intentado el año pasado (2016), sin lograr conseguir que me permitieran el acceso a los túneles que ya tenía yo ubicados dentro del Borda. Este año reanude mis intentos. Por fin hace tres semanas conseguí la autorización, hicimos cita para entrar en ellos, y aun con previa confirmación los encargados no estuvieron para darme acceso dando diversos pretextos, y pidiendo disculpas me comentaron que otro día atenderían mi solicitud, que me llamarían, cosa que nunca sucedió, hasta que me apersoné en el lugar haciendo cita formal para otro día, día que por fin llegó el pasado sábado 10 de junio.
Me recibió Álvaro encargado por décadas del Borda, y di con los túneles que se cree que son solo bodegas. Grabamos un video de la serie “A la vuelta de la esquina” que se puede ver en Facebook en mi página “Cronista Carlos Lavin”.
Por fin accedí -con mi camarógrafo y editor- a esos túneles abovedados bajo el Borda construidos en la época colonial, que como se encuentran actualmente sirven como bodegas, y se dice sin más fundamentos que eran para guardar la plata del minero Borda, y que también habían sido cavas para conservar vinos y alimentos, pero es posible apreciar que estos espacios están tapiados y que tienen continuación. En conjunto pueden tener una longitud cercana a medio kilómetro alrededor de todo jardín en sus lados norte, sur y poniente, tienen tres metros de ancho y promedio de dos cincuenta de alto, y según la información que he recopilado; uno tenía acceso a Catedral y otro a la iglesia de Guadalupe pasando por el área que ocuparon Maximiliano y Carlota y conectaban la población con una red de túneles coloniales y otros prehispánicos, estos más angostos y sin bóvedas. En la confluencia sur de estos túneles está todavía la puerta ya tapiada por donde, según dice la leyenda entraba la India Bonita a unir su amor con el emperador bajo la bóveda de influencia gótica que sostiene la terraza sur llamada chocolatero.
Su longitud, hoy oculta, vuelca esa versión de que eran cavas para conservar vinos y alimentos; además de que en esos tiempos, las cavas estaban dentro de las casas para darles más frescura, y estando estos en el exterior y a solo un metro de la superficie no tienen la fría temperatura requerida.
Similares a los de otras ciudades coloniales, que ya han sido descubiertos, son explotados turísticamente.
P.D. Hasta el próximo sábado

Por: Carlos Lavín Figueroa /  [email protected]

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...