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Hace unos meses surgió la idea de organizar un encuentro de cronistas del estado de Morelos. El Director del Patronato Universitario Mario Antonio Caballero fue quien apoyó al Consejo de Cronistas de Cuernavaca que presido para tal evento, a lo que se sumó el Director del INAH Víctor Hugo Valencia. Decidimos hacerlo en un solo día; cuatro mesas temáticas con un moderador que fueron los maestros, Carlos Gallardo, Adalberto Ríos Szalay, Edgar Assad y Wilfrido Ávila.
Y llegó el día, 21 de octubre. Asistieron con previa reservación cien invitados que llenaron el salón de usos múltiples del Museo de Arte Indígena Contemporáneo.
El encuentro fue inaugurado por el rector Alejandro Vera, asistió la antropóloga María de Jesús Real Presidente de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas a la que pertenezco; mi querida amiga Martha Ortega Cantabrana vicepresidente de la Asociación de Cronistas de México, mi amigo Alejandro Contla cronista de Texcoco y miembros de esas agrupaciones.
El evento fue en concordancia con el Reglamento Interno del Consejo de Cronistas del Municipio de Cuernavaca que alude a la investigación, organización de eventos, participación con autoridades, con otros cronistas municipales, y difusión.
Los temas fueron muy atractivos para los asistentes, sus participantes declamaron y entonaron canciones narrativas propias de sus comunidades que cuentan sus costumbres sobre las siembras y las fiestas de sus “acabadas”, sobre los tecuanes, historias y tradiciones aun preservadas muchas veces gracias a ellos, en varias se mencionaron túneles prehispánicos. Fueron tres mesas por la mañana. Pasamos a la animada comida que abrió con el tradicional chilate, bebida refrescante de origen prehispánico a base de cacao que en la época colonial se le agregó arroz morelense volviéndose la bebida tradicional de esa época servida en jarros de barro, siguieron los muy cuernavacenses tacos acorazados, café, y pan de muerto que llevó el cronista de Jiutepec Ángel Trujillo. Por la tarde, la última mesa de trabajo, cerrando con la conferencia magistral.

Todo se desarrollaba de manera estupenda, los temas fueron investigaciones propias de los cronistas expositores. Al final de cada mesa de trabajo hubo comentarios y preguntas, pero no faltó quien se dice cronista sin haber escrito nunca una crónica erigiéndose en sabelotodo rebatiendo por intereses mezquinos y con ligerezas las investigaciones de los ponentes. -Cuando algo nuevo se plantea, el sabio duda y el tonto niega. Tampoco faltó el resentido que intentó deslucir el evento, contradiciendo a las autoridades culturales anfitrionas que momentos antes habían elogiado a los cronistas y a su labor, aquel que carente de luz propia intenta apagar la de otros trepándose en investigaciones ajenas por carecer de propias contradiciéndolas sin fundamentos, traicionando así la confianza que se le dio como invitado ponente, presentándose, sin para nada serlo, ni cronista y menos de Cuernavaca, actuando con servilismo político, porque asegura contar ya con la promesa de la superior autoridad para ser el cronista oficial de Cuernavaca.

En el evento, Se otorgaron reconocimientos a don Delfino Gómez Pacheco de Huitzilac, decano de los cronistas de Morelos, quien a sus 95 años asistió a recibirlo; y Adriana Estrada Cajigal por sus trabajos y su amor a Cuernavaca. Hicimos también un homenaje póstumo a don Benito García Barba decano de los periodistas en Morelos, y cronista consejero hasta su muerte.   
La conferencia magistral fue sobre la Convención Revolucionaria, la impartió Alejandro Contla, destacando que la Revolución maderista convocada el 20 de noviembre de 1910, termina con los Tratados de Ciudad Juárez. Dijo que la verdadera Revolución es la que inicia Emiliano Zapata cuando Madero ya presidente no cumple sus promesas sobre la restitución de las tierras arrebatadas a los campesinos. En dicha Convención, los revolucionarios del norte encabezados por Villa se sumaron al Plan de Ayala de Zapata. Así, la verdadera Revolución es netamente morelense.
En mi intervención inaugural mencioné lo que en un largo intercambio epistolar me había dicho John Womack autor de “Zapata y la Revolución Mexicana”, historiador egresado de Harvard y profesor posgraduado en Oxford, quien me dijo:  
“Los cronistas son esenciales, pues están en el medio de los dichos, los cuentos y las historias orales que a veces conducen a los archivos locales, aún familiares, que por humildes que sean, de repente echan una luz maravillosa sobre aquellas relaciones hasta entonces perdidas en la oscuridad; además, los cronistas son más que una persona, que tarde o temprano va a dejarnos otra vida, una institución inmortal de la historia local”.
Dice la historia, los especialistas y los reglamentos, y lo ratifica Tovar y de Teresa, que cronista es “el escritor” que registra la historia y la tradición orales, quien ha publicado ampliamente sus trabajos sobre su localidad y personajes. En este contexto no existe el cronista oral, no confundir a la autoridad metiéndole mano falsa -hace unos días- a la dudosa Wikipedia.
Fue un grandioso día, recibimos halagadoras felicitaciones y seguimos trabajando en nuevos proyectos.
Nota: El proceso para ratificar oficialmente al Consejo de Cronistas del Municipio de Cuernavaca no avanza por estar desaseado y politizado por aquellos mezquinos intereses personales.
P.D. Hasta el otro sábado.

Por: Carlos Lavín Figueroa / [email protected]