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Nuestro pésame a la familia de don Benito García Barba, decano del periodismo en Morelos, eterno luchador universitario, consejero mayor del Consejo de Cronistas de Cuernavaca, ejemplo de unidad y compañerismo, personaje habitual muy estimado de la población que amó y conquistó.
Los cronistas oficiales deberán ser como don Benito, personas oriundas y reconocidas con pertenencia y herencia de la historia y la crónica, haber escrito ampliamente de los sucesos vividos y los que le contaron sus ancestros, porque nada que nos de identidad debe darse por perdido.
Hay confusión, los cronistas no están obligados a escribir exclusivamente de ese género literario, como pretenden quienes están limitados, porque un escritor, según sus capacidades, puede escribir también de historia y abarcar hasta todos los géneros literarios.
Un cronista, es, como dice Tovar y de Teresa, el que contribuye con los mejores textos, y no es el que reescribe, reedita, relata y fusila lo que antes se ha publicado; que en todo caso, este será un recopilador, un narrador o un relator. Muy aparte es la labor cotidiana del periodista, que da información sobre temas de actualidad, de política, economía, sociales o deportes.
Para que un cronista sea reconocido oficialmente debe haberse dedicado a la investigación histórica de su población.  
El Consejo –oficial- de Cronistas del Municipio de Cuernavaca al que pertenecía don Benito, es un cuerpo colegiado y democrático que actúa por consenso, reconocido por el Ayuntamiento con total independencia incluso para admitir a nuevos miembros porque no los van a elegir quienes sepan menos del tema. La crónica debe ser colectiva, como es ya una realidad en las ciudades mexicanas de importancia, porque una sola persona no puede abarcar todos los temas y todas las crónicas de los barrios de leyendas de historias, por eso se formó un Consejo con un coordinador que -como marca el reglamento- será quien lo represente y el que fungirá como Cronista de la Ciudad.
Pero resulta que el nombramiento de cronista y consejeros oficiales ha sido empantanado o como se le quiera decir por personas locales y personeros ajenos a la ciudad de Cuernavaca que tienen intereses personalísimos con el único afán de incrementar su currículo, y no más; este asunto no es ni político ni de amiguismos.
La ratificación de los consejeros que habiendo cumplido con el perfil reglamentario y que fueron nombrados por el Ayuntamiento anterior se había ya acordado y firmado por el actual. Es el caso, que antes de pasar a Cabildo para su confirmación, esa decisión fue cancelada y se determinó dar borrón y cuenta nueva, emitiendo una convocatoria para elegir un nuevo Consejo, misma que se encuentra notoriamente manipulada y fuera de contexto, con dedicatoria y matices segregacionistas, que además no tuvo eco, y quienes participaron, en lo general, no cumplieron los requisitos quedando trunca.

 

Los cronistas de Cuernavaca constituidos en una Asociación Civil –distinta a la oficial- que incluye a miembros reconocidos por la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, hemos manifestado que las bases que integran dicha convocatoria tienen inconsistencias en relación a las leyes y reglamentos del caso. Además de que algunas de las exigencias señaladas no son aplicables al oficio y al perfil del cronista que nada tienen que ver con sus actividades, porque tienen un carácter limitativo y discriminatorio para el ejercicio tradicional del cronista que cuenta con méritos y aportaciones en el concepto más amplio del quehacer en la investigación, recopilación, custodia, difusión de la historia, la crónica y el patrimonio cultural de la comunidad.

Por tanto, el Consejo de Cronistas de Cuernavaca que viene trabajando hace décadas, mismo que  fue constituido en una asociación civil en el 2010; como acuerdo de su recién asamblea extraordinaria, determinó, y comunicó, en tiempo a la autoridad del caso, que sus integrantes NO participarían en el citado proceso considerando lo antes señalado. El hecho de no participar en un proceso ya politizado y viciado, no es de ninguna manera un boicot, porque no se pretende que tal procedimiento se anule, sino que se apure, por el bien de la historia y la crónica de la ciudad. Tema, que de continuar en este tenor dejaría fuera a 15 cronistas tradicionales reconocidos que abarcan todo el municipio unidos en una asociación civil que integra auténticos cronistas de Cuernavaca, de su centro Histórico, de sus pueblos, barrios, colonias, edificios y barrancas.

Con el apoyo de la UAEM y el aval del INAH-Morelos que preside el antropólogo Víctor Hugo Valencia, la reconocida asociación civil ha llamado a un encuentro estatal de cronistas, que sin soportes oficiales y sí con esfuerzos propios, van logrando hacer saber a la población sus investigaciones y conocimientos, tanto en tertulias mensuales como en publicaciones y medios muy diversos incluso nacionales. La labor de los cronistas está ligada a la promoción de la identidad, fortaleciendo el tan necesario sentido de pertenencia de los cuernavacenses oriundos y allegados dándoles a conocer la historia y la crónica local para que nuestro entorno sea respetado, porque nadie ama lo que no conoce.

P. D. Hasta el otro sábado

Por: Carlos Lavín Figueroa / [email protected]