compartir en:

La cadena Anderson´s abre un local en la calle de Gutenberg 5, en el centro de la ciudad. Carlos junto con Nano, Jaime y socios de ellos, instalan el Restaurant Bar Harry´s Bar, repletas sus paredes de fotos antiguas en blanco y negro, carteles de películas famosas, publicidad aludiendo simpáticos mensajes y decoración eclectica como baúles, sillas de peluquero, cabinas telefónicas, puertas antiguas de madera, antiguas bombas de gasolina, que rompen con decoración habitual de esos días. En el trato hacia sus clientes se hacía a un lado toda norma protocolaria, sin faltarles al respeto, eran tratados de tu como un miembro de la familia Anderson´s, en la que no existía formalidad y si se deseaba también se podía bailar con libertad sobre sus sillas y mesas. Con la llegada posterior de Roberto Alvarado y después con la alianza con su hermano Héctor, surgen mejoras, se vuelve un lugar del que no se puede perder su visita por el magnífico ambiente y atención. Su fama ha sido insuperable.
En la cuchilla que forman las calles de Humboldt y Rufino Tamayo existió una discreta disco llamada Sandy’s que fue la primera en usar esfera de espejos con luz, esta emitía una sensación de estar entre las estrellas, sorprendiendo a sus asistentes.

El matrimonio Hemmer-Rivera haría algo espectacular en Cuernavaca. La primera discoteca formal -en toda la extensión de la palabra- Mamá Carlota. Ubicada dentro del Jardín Borda en lo que fuera parte de una de las habitaciones de Maximiliano de Habsburgo, Carlos Hemmer con sus hosters daban la bienvenida a los jóvenes de Cuernavaca y visitantes de todo el mundo. Ahora sí, una pista grande de baile y muchas mesas alrededor de esta; blancos y cómodos sillones enfrente de la chimenea eran para clientes importantes, y en el otro extremo la gran barra. En la parte central del área más bancas de cemento acojinadas. La gente saturaba el lugar, se escuchaba lo último en música internacional.

La algarabía era intensa y había mucha demanda de estos sitios, es entonces que César Barrón en la planta baja del edificio Las Plazas abre famoso lugar Las Plazas le Club, un concepto mixto de discoteca con música en vivo con conjuntos musicales entre ellos el de los Hermanos Navarro.

En 1977 se inaugura otra discoteca la cual se ubica en la calle de Francisco Leyva, justo en la parte trasera del Palacio de Cortés y colindante con la terminal de camiones de la Estrella Roja y la Estación de Policía y bomberos. Su nombre Kaova. Su propietario Alejandro Villalobos Bautista y socios quienes usando su creatividad inician esta como un club exclusivo para el cual se requería una membresía en forma de credencial para poder ingresar. El lugar muy amplio, con altas paredes cubiertas de plantas y follajes, extraordinario equipo de sonido y luces colocadas en grandes sombrillas de lona blanca y que en conjunto hacían del lugar una estadía llena de comodidades. Discoteca que rebasa en mucho a las anteriores por su estilo único y que tiene una gran demanda de público ansioso por entrar y disfrutar de su ambiente y de su excelente comida que guisaban en su restaurante. Sus anfitriones Armando Sanders y en las Cadenas el famoso Raúl, el diablo, trabajaron fuertemente con sus demás compañeros para acrecentar este negocio.
Existió otro gran atractivo turístico de la ciudad. Los hermanos Cuauhtémoc y Jorge Rubio, junto con Sergio Mejía y otros socios; en 1978 crean en lo que fueron las Terrazas Majestic, en la calle Prado de la colonia la Pradera, un concepto único de discoteca en el que realizan una fuerte inversión y diseñan en una especie de moderno chalet con preciosos jardines y fuente, el lugar Barba Azul. Rápidamente creció a pulso por su excelente reputación como uno de los centros nocturnos más importantes en todo México. Fue en su época la delicia de los jóvenes de esta capital y de los juniors del Distrito Federal. Al cabo del tiempo abren también un bar dentro del mismo lugar, como complemento para atender más público, este lo nombran Barrabas, con ello el circulo estaba cerrado y el éxito garantizado.
La competencia se mantuvo entre Kaova y Barba Azul, ambas empresas empezaron a traer a grandes artistas de moda y en los que daban su espectáculo en vivo. Habiendo una fuerte oleada con la música disco en los medios de comunicación, igualmente se trajo a un programa de televisión para que fuera grabado en Kaova con su conductor oriundo de esta ciudad de nombre Fito Girón, con su Fiebre del Sábado por la Noche. El Barba Azul no quedaba atrás y fue también que permitió que se llevara a cabo un concurso de belleza Estatal en el que una destacada artista del género disco mundial, fue la sorpresa de los asistentes al evento.
-Aportaciones de Jorge Wlfrad-

P.D. Concluye el otro sábado.

Por: Carlos Lavín Figueroa /  [email protected]