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En los años setenta empresarios jóvenes se asocian para abrir un nuevo concepto, un restaurant, piano bar, salón de juegos con mesa de billar y una discoteca, era Los Fabulosos 20´s, en la calle Adolfo López Mateos frente de la gasolinera del DIF donde ahora se encuentra una plaza comercial, son Manuel Mariscal Vega, José Eduardo Winters Alfaro, Arturo Tenorio, Edgar Vallado entre otros. 
Y no faltó un lugar para menores de edad, lugar de tardeadas donde se tomaban refrescos, nieves y botanas, era El Sunset en Avenida Juárez, frente al monumento al héroe. Tiempo después cambio su nombre por el de A Play Solei ya para jóvenes y adultos. 
La fama que ya gozaba nuestra ciudad se extendió a la diversión nocturna. Surge el Maximiliano con Sergio Yamanaka, Paco Guerrero y Carlos Hemmer ubicada en la calle Juan Ruíz de Alarcón en lo que queda de lo que había sido el primer teatro de la ciudad.

La discoteca St. Gallen con su taquería integrada Los Gemelos era atendida por sus dueños Pablo y Guillermo Lemle, estuvo en Av. Ávila Camacho entre Morelos norte y Álvaro Obregón, que por su novedoso concepto gozo del éxito. Por esos mismos rumbos a Alejandro Villalobos junto con Rafael Laue y otros cuernavacenses se le ocurrió instalar la primera pista de patinar con música disco, fue el Roller Skate Disco, de gran demanda por el sano entretenimiento familiar.

Con el cierre de Los Fabulosos años 20´s, en ese mismo lugar los Hermanos Roberto y Héctor Alvarado en 1977 abren el famoso Tabasco Charlies, donde sus tradicionales “mandiles” atendían con esmero a sus asistentes. Recordamos al legendario Gypsy, a Rafael Laue, Carlos Morales, Eduardo Yeber, Gustavo Ochoa, Carlos Llongueras, Salvador Gómez “El Yogui”, Juanito Carrillo el cantinero y Miguel Zulvarán su contador. El resultado fue un triunfo rotundo.
Por la efervescencia de la vida nocturna existieron lugares también para la Trova, destacándose La Peña Picaflor ubicada en la planta alta, entre el Restaurante La Universal y el Edificio las Plazas, en donde hoy en día se encuentra el Mc Donalds donde su dueño el arquitecto Zagahón presentaba grandes artistas, como Gabriela de la Paz. Tiempo después se transformó en la disco El Carrusel. 
En el mismo zócalo de la ciudad se estableció al interior del Edificio Bellavista El Papas su propietario Raymundo Reséndiz. Y no nos olvidemos de El Acuario en calle Gutenberg.
El negocio nocturno fue cada vez mayor y como respuesta fueron creciendo cada día más los establecimientos de este tipo. Como el Club Jano del Casino de la Selva. En el boulevard a Juárez el Plantatión, y casi enfrente de la agencia de venta de autos fue ubicada la Tentazione un negocio más de los Gemelos Lemle.
Al norponiente, en el Camino subida a Chalma, más allá de la Villa Internacional del Tenis, existió una discoteca llamada primeramente La Montagne para después renombrarla como El Mirador.
Por la Av. San Diego en calle de Sonora encontramos la Disco Marjaba de Edgar Vallado un concepto diferente a los demás, de estilo marroquí. En la misma calle de San Diego, Armando Bejarano Almada construye un mágico cubo, primeramente discoteca y después salón de juegos y apuestas conocido popularmente por El Bunker. 
Nombres van y vienen, grandes recuerdos surgen de esos tiempos vividos en Cuernavaca, por falta de espacio, faltan los giros rojos.  
Existió una discoteca llamada Shelec que sus dueños fueron nuevamente Los Gemelos en sociedad con Alejandro Arguelles y que por mala suerte el día de su inauguración se incendió por completo; esta se ubicó en la calle Caracola -hoy Manuel Mazari- casi esquina con Leandro Valle. Ello motivó a que los jóvenes empresarios, Pablo y Memo Lemle regresaran a su nativa Guadalajara. 
El tiempo pasó y llegó la moda al estilo del viejo oeste y no faltó quien realizara una discoteca así con detalles como si estuviéramos en el Estado de Texas con música Country; su nombre Western en la colonia La Pradera en la calle Morelos norte, su propietario Humberto Arriaga.
Recordaremos al tropical Samaná de Jorge Morera, lugar que se estableció en la calle Domingo Diez, donde se tocaba música salsa en discos y con grandes orquestas.
Finalmente el Taízz que el 7 de marzo de este año cumplió ya 30 años de haberse inaugurado. Sus propietarios Javier y Carlos Ordoñez, con su experto socio y anfitrión Armando Sanders.
Estimados lectores, como se darán cuenta por más que pretendemos resumir aún quedan muchos lugares que enunciar. Solo hemos intentado rescatar lo que ocurrió en los años más sobresalientes de este fenómeno mundial y que tuvo también repercusión en nuestra ciudad. Esto fue para recordar todo lo que aquí hemos vivido, recuerdos gratos para muchos de nosotros. Y para los que no les tocó, se den cuenta de la historia, del latir y del sentimiento de la vida nocturna que existió en nuestra añorada Cuernavaca.
-Aportaciones de Jorge Wlfrad-
Los invito a ver los breves videos “A LA VUELTA DE LA ESQUINA CON CARLOS LAVIN” donde narro historias de la ciudad en el lugar mismo donde sucedieron. Están en mi página personal de Facebook y YouTube.
P.D. Hasta el otro sábado 

La tinta del cronista
Carlos Lavín Figueroa
[email protected]