compartir en:

Erróneamente se ha conocido como “El Olindo” y “del Olvido”, lo correcto sería “Olindo” sin el artículo “El”; pero que significado tiene esta palabra. Esta casa se ubica en el pueblo de Acapantzingo. De Olindo se han contado muchas historias: Que fue un regalo de Maximiliano a Carlota, pudo haber sido, pero Max no sentía amor por Charlotte Amalie; también se ha dicho que el nombre viene de la evocación del personaje Olindo que se enamoró y culpó para salvar a Safronia en la obra de Torcuato Tasso Jerusalén Liberada, pero de ello no existe prueba ni razón ni relación. Casa Olindo tampoco era para los amoríos de Maximiliano con la india bonita, este personaje es ficticio, el mito nació de un cuadro de Salvador Tarazona, que representa gallardo a Maximiliano en Cuernavaca observado por una bella indígena. En 1947, Tarazona comía en el restaurante la India Bonita que en ese entonces estaba en la calle de Guerrero, ahí estaba una batea michoacana de madera pintada con una “india” –que todavía existe- y por los relatos sobre Maximiliano que lo destacaban como un enamorado, nació la idea de este cuadro,  
Después de asistir a una boda en Lima, persuadido por mi primo Ángel Camino Lavín con el pretexto del Carnaval, viajamos a Rio de Janeiro donde el reside, en tertulia con amigos cariocas, me entero de la existencia de la ciudad de Olinda, y de facto la relaciono con Olindo de Acapantzingo y con el diario brasileño O Globo y deduzco que es una palabra compuesta y así me lo confirman en esa conversación.
Apoyado en lo anterior, investigo que Maximiliano encontraba una gran pasión en viajar, en 1852, aun soltero de 22 años servía a la Armada de su país, viajaba en un buque que hizo parada en Portugal donde se reencontró con su prima la princesa Amelia de Brasil y Portugal, hija del emperador Pedro I de Brasil y V rey de Portugal con María Leopoldina de Austria. Maximiliano se enamoró profundamente de la princesa con quien se comprometió a finales de ese año, Maximiliano la describe en su diario personal, como una “princesa distinguida, cumplida cómo no se ven muchas”. Ella moriría de tuberculosis en Funchal, capital de la portuguesa isla de Madeira en febrero de 1853 donde se recuperaba, antes de anunciar oficialmente su compromiso. Sus restos están en Rio de Janeiro donde visité su tumba en el Panteón Real de San Vicente de Fora. Esa pérdida pesaría a Maximiliano toda su vida, prueba de ello es un anillo que contenía un rizo de la princesa, mismo que llevaba el emperador cuando fue fusilado en Querétaro en junio de 1867, días antes lo envió a su madre y a punto de ser ejecutado, le escribe: “…un amigo le llevará, querida mamá, junto con estas líneas, el anillo que usé diariamente, con un rizo del cabello de la bienaventurada Amelia de Braganza, como recuerdo para usted”.

Antes de ser emperador de México, en el mismo 1853, Maximiliano fue a Brasil, única monarquía independiente de América, viajó en su fragata imperial Isabel a visitar los lugares que ella frecuentaba. Fue por una temporada, donde estuvo con el emperador Pedro II que pudo ser su cuñado, viendo la prosperidad del Brasil y por las presiones de su suegro el padre de Carlota, aceptaría después ser emperador de México. Para distraerlo de su pena por la muerte de Amelia, en 1854 el archiduque Maximiliano fue nombrado Comandante de la Marina de Guerra Imperial y Real de Austria-Hungría. En 1859, ya casado con Carlota, visitando Funchal, en la isla de Madeira, escribió en su diario, que María Amelia era una “criatura perfecta que dejó este mundo ingrato, como un ángel puro de luz, para volver al cielo, su verdadera patria”, “donde el ángel amargamente llorado dejó la tierra y permaneció por largo tiempo abismado en pensamientos de tristeza y de duelo”.

Fundamentado en estos hechos históricos y en la semántica, llego a la conclusión de que por el amor a su recordada Amelia, fue de donde Maximiliano tomó el nombre del idioma de su amada para esta casa en el pueblo de Acapantzingo, “o lindo”, que en español significa precisa y literalmente “la hermosa” o “la linda”. La “o” en portugués denota algo supremo, el nombre ya propio se une en una sola palabra “Olindo”.
En julio de 1857 a sus 25 años Maximiliano se casa por intereses familiares al convencer su hermano, el emperador Francisco José de Austria, rey de Hungría y de Bohemia, al padre de Carlota, Leopoldo I de Bélgica entonces el rey más rico de Europa; el matrimonio con un Habsburgo aún sin ser emperador o rey pero de la casa reinante más prestigiosa de Europa convenció finalmente a Leopoldo quien se oponía a ello, no aceptaba que su única hija mujer se casara con un archiduque sin herencia ni estado, él pedía si no un emperador, por lo menos un rey. Pero presionó a Francisco José para que le otorgara a su hermano el título de virrey del Reino Lombardo-Véneto. Esas relaciones matrimoniales nunca fueron buenas, Maximiliano se apartó de Carlota desde el principio, su amor fue siempre Amelia de Portugal.
Carlota escribe una carta a la Emperatriz Eugenia: Cuernavaca 16 de mayo de 1866: […] Al emperador, que vino a reunirse conmigo, le agrada mucho Cuernavaca… Para él, es el Plombiéres o Biarritz. Hay que construir en el pueblo de Acapantzingo un pequeño “chalet” indio al que dará el nombre de Olindo…

P.D. Hasta el otro sábado

Por: Carlos Lavín Figueroa /  [email protected]