Quizá alguna vez se hayan fijado en los pequeños martillos ubicados en los laterales de vehículos de transporte de masas, como los autobuses o vagones de metro. 

Un elemento del coche puede desempeñar una función análoga en caso de accidente. Se trata de las bujías, que permiten que arranque el automóvil. Estás son específicamente diseñadas para romper de manera sencilla un cristal en caso de accidente, y facilitar la evacuación de emergencia. 

Inventadas por Nikola Tesla y perfeccionadas por Robert Bosch, las bujías permiten el encendido de la mezcla de combustible y oxígeno y hace que funcionen los automóviles de gasolina. Muchos conductores suelen llevar de reserva, puesto que es recomendable cambiarlas entre los 30 y los 60.000 kilómetros.

Entonces para emplearla como herramienta de emergencia, la parte fundamental es el recubrimiento central aislante de cerámica. Gracias a su mayor densidad, resulta muy fácil romper un cristal con él en caso de emergencia, tanto lanzándolo contra el mismo como arañando el propio cristal.

No obstante, la mayoría de coches modernos emplean en algunas de sus ventanillas, así como en la luna frontal, cristal laminado:2 planchas de vidrio unidas con una capa de polivinio, para evitar, en caso de accidente, que los trozos de cristal caigan sobre los pasajeros y lleguen a cortarlos teniendo consecuencias fatales. Por ello,podemos encontrar una vía de evacuación alterna en las ventanillas traseras, que no suelen tener este recubrimiento, así que se recomienda, golpear con fuerza con ayuda de las bujías en las  esquinas, para romper en miles de pequeños trozos fáciles de retirar.