Frente a las colonias Las Torres y Rancho Escondido, en una de las zonas más marginadas de Tijuana, se levantan los ocho modelos del nuevo muro, que el presidente de Estados Unidos prometió desde campaña construir a lo largo de los más de tres mil kilómetros de frontera con méxico.

Ramón Alvarado, vecino Colonia Rancho Escondido:

“Sí en la noche, sí es peligroso andar por aquí, no creas que no, ya han pasado varios accidentes, a veces se encuentran muertitos aquí, ya sea aquí, allá o allá más arriba…”, dice.

Aquí, del lado mexicano, el área colindante con Otay Mesa, en San Diego, es paso frecuente de polleros, migrantes y droga.

“…Ya se hizo más peligroso y luego con tanta gente que nos echaron del otro lado, pues para acá, de los cholos y todos esos pelones que echaron para acá, pa´fuera, estamos rodeados aquí de gente de esa”, comenta Alvarado.

Cuadrillas de trabajadores y maquinaria pesada compiten por desarrollar una pared impenetrable bajo el resguardo de la patrulla fronteriza y el servicio de protección federal.

Ocho prototipos casi listos que deben medir entre 5.5 y 9.1 metros de alto y nueve metros de ancho y han tenido un costo, cada uno, de entre 300 mil y 500 mil dólares,  según establece la licitación ganada por seis empresas estadunidenses.

Alejandro Oliverar:

“Y de entre estos será que tendrá que escoger el presidente Donald Trump para la construcción de su nuevo proyecto del muro fronterizo”.

Concreto, hormigón armado y acero son los principales materiales que se utilizan para construir estos monstruos que se prevee estarán listos para su evaluación el próximo jueves 26 de octubre.

Terence L. Shigg, presidente del Consejo Local de la Patrulla Fronteriza:

“Las especificaciones dicen que deben impedir que se hagan túneles por debajo, debemos poder ver a través de ellos, deben tener lugares para la instalación de cámaras y otro equipo que usamos, y deben impedir que se trepen o se escalen”.

En la cima, los prototipos tienen terminados para evitar justamente que sean escalados, con puntas redondas como el muro de Berlín, o letales picos de acero…

Terence, agente de la patrulla fronteriza con 21 años de servicio, adelanta que se escogerá más de un modelo de muro que pueda adaptarse a distintos terrenos, es decir, cruzar montañas, ríos o superficies planas…

L. Shigg:

“¿Podemos poner una barrera de costa a costa?, Sí, ¿Será toda igual?, no, no creo que nadie piense que será igual una pared sólida todo el trayecto, de costa a costa, no creo que esa sea la mejor forma de hacerlo”

El permiso obtenido por la agencia de Aduanas y Protección Fronteriza es para construir los prototipos 15 millas hacia el este, partiendo del océano Pacífico, tierra adentro,  a lo largo de poco más de 24 kilómetros.

¿Pero por qué se escogió esta área para iniciar los trabajos en Estados Unidos?

Oscar Romo, ingeniero ambiental y profesor de planificación urbana, opina que se trata de enviar un mensaje político, que ha tenido impacto en otras ocasiones, al ser San Diego una de las ciudades más dinámicas de la frontera y tener una relación muy estrecha con Tijuana.

Romo:

“San Diego ha sido utilizado como el sitio para experimentar estos esfuerzos, se han hecho varios, aquí comenzó la idea de hacer un muro, aquí se hizo el experimento de iluminar la frontera, aquí se hicieron los primeros intentos de crear algún tipo de vigilancia electrónica, y ahora se intenta nuevamente apantallar al público norteamericano con estos prototipos.

Pero estos prototipos de muro no espantan a quienes llegan al norte buscando una nueva vida, porque el mexicano siempre buscará la manera de conseguir el anhelado pero cada vez más lejano, sueño americano.

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