Por estos días ocupado única y exclusivamente en la elección de gobernador mexiquense, y angustiado ante la posibilidad de que los resultados del próximo domingo le sean adversos al PRI y también lo puedan ser en 2018, cuando el otrora partido aplanadora tal vez pierda la elección presidencial frente a Andrés Manuel López Obrador, por ahora Enrique Ochoa Reza no tiene tiempo ni ánimos para ordenar que un diputado local de Morelos llamado Francisco Moreno Merino sea expulsado del Revolucionario Institucional. Sin embargo, exigido este lunes por cuadros y dirigentes priistas que “Paco” sea echado de la propia organización política, de hecho meses atrás los priistas morelenses dejaron de considerarlo como su compañero de partido. Corrido ya del grupo parlamentario del propio PRI en el Congreso Estatal, que sea formalmente echado de las filas tricolores es sólo cuestión de tiempo, en un suceso que se avizora inédito en Morelos. Aunque previsible y justo su derecho a defenderse durante el proceso de expulsión, a lo mejor no le toca a Ochoa, para quien la derrota de Alfredo del Mazo frente a la candidata de Morena, Delfina Gómez, significaría su salida de la presidencia nacional del PRI y ser eventualmente sustituido por Emilio Gamboa Patrón u otro priista con militancia y trayectoria verdaderas. Acusado de que su actuación como legislador fue “bochornosa”, pues pisoteó el código de ética de los priistas, el pecado de Moreno fue haber sido el voto clave de veinte con los que el PRD sacó adelante las reformas electorales, la noche del miércoles pasado. Y publicada ayer la demanda para el inicio del procedimiento de expulsión, la senadora Lisbeth Hernández Lecona, el diputado federal Matías Nazario Morales así como los dirigentes de los sector obrero y campesino, Vinicio Limón Rivera y Juan Carlos Rivera Hernández, sinterizan los cargos vs. Moreno. Escribieron: “(Porque) desde su desempeño como legislador federal dio muestras de su actuar poco ético y contrario a los principios que sostiene nuestro partido. En su momento, los medios de comunicación dieron cuenta de su intervención en tribuna, donde pronunció aquella frase misógina de “no hay mujer bonita que no llegue a ser meretriz”, lo que le valió no sólo el merecido repudio de todas las mujeres de nuestro país, sino el retiro de su candidatura al Senado de la República por parte de nuestro instituto político (…) Ante los señalamientos de un grave desfalco en los recursos públicos del Congreso de Morelos, Francisco Moreno fue prácticamente obligado a renunciar a la presidencia de la Mesa Directiva; los diputados del PRI, PAN y PES han solicitado se practique una auditoria especial a su gestión como presidente. Sería lamentable para nuestro partido que un diputado priista fuera encontrado responsable de un desvío millonario de recursos en perjuicio del Congreso local…”. Y tan, tan. Si el imputado acarició el sueño de ser el candidato del PRI a gobernador en 2018, demasiado pronto se le convirtió en pesadilla… ASPIRANTE junto con Matías Nazario y cien más a la candidatura priista a gobernador, pero no entre los firmantes del dicho documento (la sangre llama), el delegado de la Sedesol, Jorge Meade Ocaranza, ve de una manera “muy peculiar” la pobreza en Morelos. Presume que durante las últimas dos décadas aquí los indicadores de carencia social han demostrado que se ha logrado abatir índices de pobreza, según él, porque ha aumentado el número de personas que cuentan con servicios básicos en las comunidades de mayor vulnerabilidad. Pero dejar de ser pobres no es contar con agua potable, luz eléctrica y pisos de cemento. Ser pobre es tener apenas para mal comer, que tantos niños vayan a la escuela sin desayunar o sólo con un café aguado y una telera en el estómago. Lamentables, reales, los datos duros son del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social que en su estudio “Medición de la Pobreza en México y la Entidades Federativas 2014” ubicó a Morelos entre los estados donde se incrementó la pobreza. Dividido el análisis en pobreza y pobreza extrema, en el año 2010 había en Morelos 782.2 mil personas pobres (43.2 por ciento de la población), que en 2012 aumentaron a 843.5 mil paisanos (45.5%) y en 2014 subió a 993.7 mil personas pobres, es decir, más de la mitad de los habitantes de esta entidad. Además, en 2010 –y evidentemente esta situación no ha cambiado de forma notable–, 125.4 mil morelense vivian en estado de pobreza extrema, o sea, punto menos que en la indigencia… ME LEEN MAÑANA. 

Por José Manuel Pérez Durán

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