Gracias a las nanofibras permitirán la fabricación de prendas mucho más cómodas y duraderas y los nanogeneradores de fibras acumularan energía eléctrica en la ropa a partir de los movimientos de nuestro cuerpo, de las ondas ultrasónicas o incluso del flujo sanguíneo.

Si  se combinaran muchas de estas fibras en la ropa, capas dobles o triples, se podría crear una fuente de alimentación portátil, flexible y plegable, que permitiría a las personas generar su podría corriente eléctrica al hacer algún tipo de ejercicio.

También se podría ropa tan resistente al agua que podríamos sumergirla por dos meses y seguiría seca al tacto e incluso podríamos evitar las manchas en la ropa.

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