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Cuernavaca.- Nunca es tarde para cumplir tus sueños. Dulce Valente es un ejemplo de esfuerzo y tenacidad, ya que hoy puede presumir haber ganado el mundial del street soccer en Oslo, Noruega.

Tras una primera fase maratónica, México se coronó en la rama femenil, al vencer en la Final 4-2 a Chile.
Dulce tiene 24 años de edad y es madre de Ámbar, una pequeña de 4, a quien también le encanta el futbol.
“Una satisfacción ganarle a tantos países, llegar invictas a la final y ganarla. Jugar ante tanta porra que llevaba Chile (casi una grada completa), y nosotros muy pocos (...) no importa lo que te griten, me gusta jugar con esa presión, con estadio lleno, pues tomo eso como motivación (...) las chilenas te jalaban, te pateaban y eso creó cierto coraje, pero cuando sonó el silbatazo final vino lo mejor, y ahora que le traje la medalla a Ámbar, porque se la prometí, supe que todo el esfuerzo que hicimos valió la pena”, cuenta Dulce, quien llegó al tricolor tras quedarse en semifinales con la Selección Morelos, durante el Nacional que se realizó en Cuernavaca.

Vivió una EXPERIENCIA ÚNICA
Lleva más de 10 años jugando en diferentes equipos (Necaxa, Atlas, Galeana y Leonas son los más importantes) pero admite que nunca vivió una experiencia tan única como lo hizo en este proyecto de la Fundación Telmex, cuyo tema principal es el social, por encima del deportivo.
“Estuvimos en concentración casi 3 semanas (antes del evento que fue del 29 de agosto al 5 de septiembre). No podía hablar con mi familia porque estábamos en constante actividad. Por lo mañana era desayunar e ir a terapias en grupo; después, otra vez a entrenar, comer y volver a la práctica. Por la noche, otra terapia y a dormir.
“Me cambió la vida, la manera de pensar y de sentir. Me sensibilicé muchísimo al compartir mis experiencias con tantas personas. Tantas experiencias de vida (del resto de los seleccionados). Uno piensa que me pasa lo peor y sin embargo escuchas que alguien ha vivido cosas mucho más fuertes, y siguen ahí, de pie, ante la vida y luchando por sus sueños.
“Ahora es querer entregarlo todo. Me ha hecho crecer, y estoy agradecida por esa parte. La competencia no fue tan exigente, pero sí me traje muchísimas cosas como persona.
“La pasé bien por la experiencias que escuchas, por eso se me hace tan única, porque trabajan contigo mentalmente; te sensibilizan.
“Es la primera vez que viajo en avión, y dije: ‘pasar ahí 12 horas, en el aire’, pero me subo, despegamos y la verdad es que siento más feo en la montaña rusa (risas). Ya estando en Oslo me enfoqué en disfrutar mucho lo deportivo y conocer personas y su cultura; fue un mes completo sin ver a mi hija, pero valió la pena”, añade.

Aprende a luchar por sus sueños:
Dulce acepta que lo que vivió fue un sueño desde la concentración, el torneo y su regreso a México.
“Es un sueño. Llevo muchos años entrenando, sólo lo dejé por mi embarazo, y ahí pensé en dejar el futbol, pero me invitan a Leonas y vuelvo a recuperar la parte física; sin embargo, se me fue haciendo tedioso, empecé a trabajar y entrenar. Era estar mucho tiempo ocupada, no tenía tiempo para mí y para mi hija, eso me cansa y me frustra porque quería seguir estudiando.
“Desde que nació Ámbar siempre quise estudiar, pero ya no era sólo eso, porque había que entrenar, trabajar y cuidar a mi hija, todo eso sí es cansado, pero ahora sé que hay que darlo todo para conseguir lo que quiero”, añade.
Insiste en que haber estado un mes en este programa social-deportivo le ayudó a ser mejor persona.
“Debo dejar de quejarme de mis problemas, aprovechar el tiempo libre. Las metas, no dejarlas, sino buscar cumplirlas con esfuerzo y dedicación.
“Siempre saber que puedes ofrecerle algo a alguien, tal vez no económico, sino apoyo, como un abrazo. Tratar de ser más humano, querer al prójimo por el hecho de existir. Eso me gustaría que pasara con México, el valorar más la vida, la existencia, el día a día y nunca limitarnos”, afirma Dulce, quien este mismo año retomará sus estudios universitarios de Administración. 

Por Santiago Beltrán