Cada día nos estamos enterando de cosas que muestran cómo la corrupción, con base en la impunidad, sigue diseminándose en todo el gobierno. La verdad es que entre quienes acompañan a López Obrador hay muchísimos personajes que no valen la pena, pero lo grave es que después de ver cómo roban los de los otros partidos, la gente que ya está cansada de tanto ratero va a jalar con él, nos guste o no.
¿Cómo puede ser posible que un diputado y un presidente de un partido corrompan de manera escandalosa a los cabildos y presidentes municipales para quedarse con la venta de las luminarias por 20 años? En verdad que es increíble que esas cosas sucedan en la administración pública; dan pena ajena y ésta y muchas otras razones son las que tienen molesta y harta a la población.
Prueba de lo dicho es que a la autoridad que representaba la legalidad ahora no hay quien le aplauda más, aparte de los lambiscones que están sacando provecho. Qué grave que su propio partido y sus supuestos partidarios ni siquiera le aplaudan aunque sea por elemental respeto, pues éste ya se acabó y las cosas cada día están peores.
La inseguridad está llegando a grados extremos y la verdad es que el discurso del obispo de Cuernavaca en la marcha es revelador de la negra realidad que vivimos los ciudadanos.
Ayer, a una amiga en la puerta de su casa intentaron asaltarla; se salvó gracias a que llegó su hijo en ese momento; el viernes pasado, a unos jóvenes los secuestraron por unas horas, enseñándoles armas y droga en una forma descarada, sin que nadie haya hecho nada para detener a los delincuentes.
La cosa está fea, y las obras, como ya no saben cómo justificarlas, ahora las cubren con desayunos con invitados, algunos que no están de acuerdo y otros a los que les encanta la lambisconería, pero a fin de cuentas no fallan por más que su representación sea fantasma porque lo que quieren es ver qué sacan, como todos.
Las obras de la famosa Ecozona están hechas como acostumbran, sin consulta con los ciudadanos, con la imposición como están acostumbrados; son tan ignorantes de la historia de nuestra ciudad, que han comenzado por la calle nueva -o sea Lerdo de Tejada- la única del viejo centro que tiene drenaje que se cambió en 1955 (las demás lo tienen de la época de la colonia), pero como no saben y son tan soberbios para no preguntar no tienen idea ni de por dónde empezar; pero necesitan obras para el negocio y cosas que se inauguren para hacer que se vea que hacen algo. La verdad es que, hagan lo que hagan, a la ciudadanía no le agrada el régimen y está harta de vivir en medio de tantas mentiras, de tanta publicidad falsa.
En verdad, los ciudadanos están molestos y sobre todo tienen miedo de vivir en una ciudad y un estado donde nadie se hace responsable; se echan la pelota, pero las cosas cada día están peor y no hay manera de poder vivir en paz; la movilidad es un verdadero reto, pues cada quien hace lo que quiere, primordialmente los taxistas, de los cuales hay muchísimos sin placas y que se paran donde quieren, suspenden el flujo de los vehículos cuando quieren, se dan vuelta o se detienen sin importarles los demás; los ruteros hacen también lo que quieren: circulan por la izquierda aunque vayan a vuelta de rueda y los policías de tránsito no les dicen nada, pero -eso sí- tienen un vehículo que dice “Policía de Movilidad”, son de dar vergüenza. Lo que me imagino es que los transportistas y líderes taxistas tienen un muy buen acuerdo, pues nadie los hace que cumplan con el reglamento de tránsito y la prohibición de estacionarse en el centro sólo aplica para los ciudadanos, y las calles siempre están ocupadas por carros que con una placa se estacionan en doble fila y no permiten la circulación.
Sólo los grandes, los de las líneas nacionales, tienen la fuerza para hacer lo que quieren ahora. Después de que los ciudadanos no permitimos que desbarataran la única casa de la mitad del siglo pasado, la famosa Casa de La Chica, la están desbaratando paulatinamente, secando los grandes árboles poco a poco con la complacencia de la autoridad que no dice nada y que, en lugar de seguirles dando concesiones, debería de obligarlos a edificar una central camionera y terminar así con los grandes autobuses circulando en el centro de la ciudad; pero se nota que los acuerdos son muy fuertes, pues nadie hace nada. El pueblo más mugroso del país tiene una central camionera, pero nosotros no podemos tenerla y eso que somos la capital.
Por eso estamos en desacuerdo con la política pública. Estamos cansados y al parecer el gobierno hace como que no se dan cuenta; al menos eso es lo que se puede ver. ¿No cree usted?
RESPECTO A TEMAS agradables, hoy se festeja el Día de la Madre y desde esta columna enviamos las más respetuosas y cariñosas felicitaciones a cada mujer que es sin duda el núcleo de su familia. Un abrazo muy fuerte para todas esas mujeres maravillosas, a quienes rindo homenaje en la persona de la propia autora de mis días: mi querida mamá.
Y este sábado 13 la extraordinaria maestra Mayda Prado con la música mexicano-cubana en concierto “Los pioneros de la Canción del Arte” en la Sala Manuel M. Ponce.
 

Por: Teodoro Lavín León / [email protected] / Twitter: @teolavin

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