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El de Cuauhtémoc Blanco fue un “destape” atípico. No se quitó la careta declarándose aspirante a gobernador, tampoco fue propuesto por el partido que lo llevó a la presidencia municipal de Cuernavaca, el PSD; le bastó con levantar la mano pidiéndole al Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac) que le informe cuáles son los requisitos para poder ser gobernador de Morelos. Cómo si no lo supiera, como si el regidor y presidente del PSD, Eduardo Bordonave Zamora, no se lo hubiera dicho desde meses atrás, antes o después de que fuera contratado para ser candidato a la alcaldía citadina y diera la sorpresa ganándole a la priista Marisela Velázquez Sánchez, al panista Luis Miguel Ramírez y al perredista Jorge Messeguer Guillén, en este orden. La jugada de Bordonave y los carnales Yáñez Roberto Carlos y Julio Yáñez fue de kínder, calcularon los efectos mediáticos urdiendo algo así por el estilo: “Que Cuauhtémoc le solicite informes al Impepac, su petición sea ‘filtrada’ y luego declaramos a los medios”. Pero oportuna también, justo en los días en que el Congreso del Estado se prepara para reformar el requisito que señala la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Morelos sobre el tiempo de residencia en esta entidad para quienes pretenden ser candidatos a gobernador. De acuerdo al dato que tiene el columnista, aumentará de cinco a quince años, reformado el artículo 58 en junio de 2011 pero sólo con respecto al requisito de edad, bajado entonces de 35 a 30 años, no así por cuanto al lapso residencial, un lustro, que en estos días puede ser ampliado a quince años. Y este es el quid. Según el contrato de arrendamiento con el que en 2015 el ex futbolista metido a político demostró ser “vecino” de Cuernavaca, de la casa ubicada en el número 10 de la calle Coyotepec rentada por Roberto Yáñez, si el dicho contrato hubiese sido firmado en 2014, en 2018 el ahora alcalde tendría cinco años viviendo en la capital morelense, pero no quince. Además, en la nueva reforma el condicionamiento de la residencia se deberá demostrar con copias del impuesto predial de una propiedad en nuestra entidad, si es el caso; también con copias certificadas de impuestos federales pagados en Morelos y, más aún, deberá acreditar haber votado en Morelos los quince años anteriores al día anterior de la elección en la que pretenda competir como candidato a gobernador. ¿Está aniquilado Cuauhtémoc,  “le quemaron las patas” para que no siga caminando rumbo al 2018? Ley de leyes, la Constitución de México dice que todos los mexicanos somos iguales, hombres y mujeres, con los mismos derechos y obligaciones. Y una más: si se consuma la dicha reforma local, ¿el futbolero tepiteño que quiere ser gobernador de Morelos emprenderá una controversia constitucional? Cuestión de tiempo; lo sabremos antes de que deje de llover y el otoño se asome. Por lo demás, una realidad que, si no ha sido enterado por sus manejadores, Cuauhtémoc ignora: inclusive en los tiempos relativamente viejos en que de acuerdo a la Constitución tlahuica los gobernadores debían ser oriundos de Morelos, muchos no lo fueron. Por citar sólo cuatro: Emilio Riva Palacio Morales, Felipe Rivera Crespo, Armando León Bejarano y  Lauro Ortega Martínez, jefes del Ejecutivo morelense entre 1964 y 1988 que no nacieron aquí. Don Emilio era mexiquense, Felipe guerrerense, Bejarano chilango y de don Lauro se decía que había nacido en El Bajío. Para contrariedad de los xenofóbicos, hasta hoy día Riva Palacio Morales y Ortega Martínez están considerados como los dos mejores gobernadores de Morelos… pero esto no garantiza que Cuauhtémoc lo vaya a ser…  “PASCUALITO”, le dijo siempre la gente de Yautepec. Pocos sabían su verdadero nombre: Delfino Castillo Tlazeca. Fue un personaje en el ambiente de la bohemia de este pueblo de Los Altos de Morelos a donde llegó por allá de 1963 procedente de su comunidad natal de Don Roque, estado de Puebla. Enfermo desde niño de poliomielitis, en “Yaute” pronto se hizo popular la figura del trovador que se apoyaba en una muleta rasgando la guitarra. Era “Pascualito y así fue conocido toda su vida, íntegro, trabajador hasta que el descanso eterno le llegó a la edad de 83, el jueves anterior. Amigo de muchos, entre ellos el ex alcalde Agustín Alonso Mendoza, le sobreviven cinco hijos. Y “Pascualito”, que vivió del y por el canto, quizá le esté cantando unas de amor y contra ellas a San Pedro. Por qué no... ME LEEN MAÑANA.

 

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]