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La perrita participa en la búsqueda de personas en accidentes o desastres; estuvo en el incendio de la Torre Ejecutiva de Pemex en 2013.

Frida, una perra labrador de seis años, con poco más de un año de entrenamiento, participó en la búsqueda de personas a nivel nacional e internacional en operativos de la Secretaría de MarinaArmada de México (Semar); al momento tiene en su haber 52 personas rescatadas.

Frida forma parte del equipo de "binomios caninos" que se encargan de adiestrar la Sección Canina del Cuartel General del Alto Mando de la Semar, y el ente responsable de la distribución, control y confianza de estos ejemplares es la Oficialía Mayor.

Los datos

  • Estuvo en el incendio de la Torre Ejecutiva de Pemex, el 31 de enero de 2013 y tuvo actividad en los deslaves que acontecieron en Guatemala
  • El entrenamiento lleva entre 12 y 14 meses, de dos a cuatro horas diarias

Para su labor usa un visor que protege sus ojos en caso de humo, polvo o alguna sustancia; unas botasque le ayudan para que el terreno no le dañe los cojinetes de sus pies y un arnés para ascender o descender, si es el caso.

El capitán de fragata, cuerpo general diplomado del Estado Mayor, Israel Monterde Cervantes, encargado de la Sección Canina de la Ciudad de México, comentó que la dependencia tiene aquí 20 binomios, pero a nivel nacional hay más de 300 distribuidos en todas las secciones caninas.

En una demostración de las habilidades con que cuentan esos ejemplares, que son principalmente pastor belga malinoi y labrador, y tienen una estricta vigilancia zootécnica, comentó que Frida es quizá la más famosa por su palmarés en el rescate de personas, pero en la especialidad en la detección de narcóticos la tienen también Evil y Ecko.

El capitán Monterde aclaró que la idea de que en el entrenamiento drogan a los perros detectores de narcóticos “es un mito que existe o que existió muchos años”, y explicó la técnica de los 20 “manejadores” que hay en este espacio.

La vida útil en la actividad de los perros es de seis y siete años, aunque si tienen buenos rendimientos y eficiencia en el trabajo, como Frida, se puede prolongar uno más, para posteriormente ser donados al propio personal de la Marina "para que tenga un final tranquilo en una de las casas del personal de aquí" comentó.

El entrenamiento consiste en que tengan apego a un atractor, es decir, un juguete, que regularmente es una pelota, incluso, dependiendo de la fortaleza de su mordida, puede ser de tenis.

Una vez que tienen fijo su atractor, les empiezan a meter aromas, ya sea de narcóticos o explosivos, para sacar la “potencialización” que desarrolla su olfato, de acuerdo con la función zootécnica que vaya a desempeñar el ejemplar.

El aroma no les hace nada: no los droga, ni explotan los perros, ni mucho menos. Se trabaja con pseudos, que son aromas lo más parecidos a los reales. Es con los que trabajamos, entonces no les hace ningún efecto a los perros”.

En la demostración se pudo apreciar la forma en que Frida entra a un cuarto derruido; el entrenamiento consiste en que cuando encuentra a una persona, ladra para avisar a su manejador y facilitar el rescate.

El capitán Monterde mencionó que los manejadores y los ejemplares caninos son verdaderos compañeros, binomios, pues en esta sección está el alojamiento donde viven los primeros y las perreras de los segundos, lo que permite un constante acercamiento.

Aseguró que la vocación para entrenarlos es algo con lo que se nace, pues es esencial el carisma para manejar a los binomios caninos y “una persona que no tenga la disposición o no le gustan los perros, muy difícilmente sería parte de la sección canina”.