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Disminuir los problemas de movilidad urbana es uno de los objetivos que se persiguen con la medida. Sin embargo, la experiencia en otros países no ha sido del todo positiva.

Mientras que el home office, también conocido como teletrabajo, representa para el gobierno de la Ciudad de México un modelo laboral inexplorado que reporta diversos beneficios, países que llevan más de cuatro décadas explorándolo advierten de resultados ambiguos.

Uno de los principales objetivos de la implementación del programa de trabajo a distancia para 4,000 trabajadores de las dependencias y órganos de gobierno de la Ciudad de México es apoyar a la disminución de viajes de traslado que se llevan a cabo en la zona metropolitana.

Este programa piloto encabezado por la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo (STyFE), que dirige Amalia García, se implementó desde junio de 2016.

Además del gobierno capitalino, organizaciones no gubernamentales como World Resources Institute (WRI), enfocada en la “transformación de la ciudad para mejorar la condición humana”, recomiendan el Home Office como una solución disruptiva a la movilidad de la Ciudad, en la que diariamente se realizan 30 millones de viajes, 70% de ellos en los sistemas de transporte público.

Entre los beneficios de incentivar el trabajo en casa también se enumera la conciliación entre las cargas laborales con la vida personal y familiar, además de mayor autonomía para la organización de los procesos laborales, el aumento de la productividad y la reducción de costos operativos para las empresas.

“Son soluciones de movilidad, en las que hemos visto resultados de impacto positivo, que tienen que ver con el individuo desde el punto de vista de disminución del estrés, de calidad de vida, reducción de gastos y tiempo en sus desplazamientos, además de una cultura cada vez más responsable de los empleados por trabajar con enfoque en resultados y no por el tiempo en su sitio de trabajo”, explicó Fernando Páez, director de operaciones de WRI México.