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a son más de dos años que marcan a mi número de casa buscando a Irene Batalla, quien usó mis datos para pedir un préstamo y hoy su deuda crece y a mí no dejan de molestarme con grabaciones y amenazas de embargo”, dijo la señora Reina Espíritu, vecina de la colonia Centro en Emiliano Zapata.
La entrevistada aseguró que el número telefónico se lo pidieron a su hija Mireya, quien sin pensar que la señora Irene Batalla daría mal uso a la información se lo proporciono amablemente. La señora Reina aseguró que con Irene únicamente se saludaba al toparla en la calle, pero jamás fueron amigas cercanas.
“Todo empezó con varias llamadas durante el día. El teléfono de mí casa comenzaba a sonar desde las 7:30 horas y hasta 22:00 horas, cinco veces al día”, dijo, argumentando que quienes realizaba la intervención era una empresa de cobranza, que siempre pedía comunicarse con la señora Batalla. Posteriormente vinieron grabaciones de cobro y después citatorios domiciliarios con amenazas de embargo.
“En toda llamada me pedían hablar con Irene; desde la primera llamada les dije que ella no vivía en mi domicilio. Posteriormente, preguntaban el parentesco con ella, a lo que siempre respondí, ‘ninguno’; después me dijeron que si la conocía y yo respondí que sí, pero que no éramos amigas íntimas y menos vecinas”,continuó.
Tras responder las interrogantes, los operadores decían que por orden automática se realizaban las llamadas puesto que la persona había proporcionado el número telefónico como propio o tal vez como referencia familiar, también dio la dirección de Reina como suya. 
Repetidas veces, Reina solicito hablar con las autoridades correspondientes, sin embargo, los operadores dijeron que ellos lo único que realizaban era su trabajo y no podian transferrir la llamada.
“En repetidas ocasiones les he dicho a los cobradores que la señora Batalla no vive a aquí; Irene ocupó mis datos personales para poder conseguir un préstamo bancario; a pesar que ya proporcioné el número personal de la deudora, continúan haciendo llamadas a mi casa desde muy temprano”, dijo.
La afectada dio a los cobradores el domicilio de la deudora, ya que ella jamás solicitó el préstamo y menos acostumbra proporcionar datos personales para ningun tipo de trámite. i