México.- Americanista de “hueso colorado”, Juventino Fierro festejará un “Día del Padre” muy especial.

El motivo no es para menos. Su hija Diana acaba de firmar con el equipo de sus amores, el América, y se graduó como Licenciada en Informática.

“Es un sueño que mi hija juegue en el America. Teníamos la ilusión de conocer a los futbolistas, yo no he tenido la oportunidad, pero quería que ella sí lo hiciera, porque es su pasión”, indica “Juve”, de 42 años.

Originarios de la colonia Rubén Jaramillo, en Temixco, Juventino cuenta que su hija creció prácticamente en la cancha de la Nopalera.

“Dianita vivió en el campo todo el tiempo. Cuando yo jugaba, me la llevaba desde que tenía un año de edad, y al medio tiempo le daba su biberón (...) prácticamente creció ahí, y así le gustó el futbol.

“Se sentaba a ver los partidos en la TV y un día me dijo: ‘papá le voy al América’”, cuenta emocionado.

Diana, quien juega como contención y tiene un golpeo envidiable en tiros de castigo, le dedica la mayoría de sus goles a su papá.

“Siempre han sido goles para él. Desde muy pequeña me llevaba a los campos a tirarle a la portería, así estuviera llorando o cansada, ahí me tenía diario haciendo tiros libres; explicándome cómo pegarle y, gracias a su tiempo y paciencia, ahora puedo anotar así”, admite Diana o la “Chicles”, como la conocen sus amigos.

El futbol le ha dado muchas alegrías a Juventino, gracias a su hija, quien fue a varias Olimpiadas representando a Morelos, de hecho, en algunas logró viajar como auxiliar técnico.

Sin embargo, tiene claro cuál ha sido el regalo más hermosos que le ha dado la vida. 

“El nacimiento de mi hija es el regalo más grande”, dice orgulloso, aunque no olvida a sus otros 2 hijos: Samuel, de quien dice “es un excelente portero”, y Alexa “a ella no le gusta el futbol, pero la amo”.

Diana siente un gran alivio porque su papá está orgulloso de ella, pero sabe cuál sería el mejor regalo que podría darle ahora.

“Llevarlo a conocer las instalaciones del America, a los jugadores, y llevarlo al Estadio Azteca, que recorra y viva lo que quiso vivir conmigo. Ése sería mi mejor regalo”, cuenta Diana, quien mañana cumple 22 años. 

Juventino recuerda la primera vez que conoció el estadio Azteca, junto con Diana.

“Mi hija tenía 5 años. Me querían cobrar su boleto, entonces la cargué y le pedí que se hicera la dormida (...) la gente de seguridad ecía que estaba muy grande y que debía pagar boleto, pero al final los convencí de no pagar y, una vez dentro, la bajé y corrimos felices al estadio”, recuerda.

La familia Fierro tiene un negocio familiar que le demanda estar al servicio desde las 7 de la mañana y hasta las 5 de la tarde, los siete días de la semana, sin embargo, la graduación de Diana y haber firmado con el América son motivos suficientes para olvidarse del trabajo por unas horas y festejar uno de los mejores Días del Padre. 

¡Felicidades! i
Por Santiago Beltrán

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