compartir en:

Cuautla.- “Hay metas que son finitas, que una vez alcanzadas terminan. Pero hay una que es para toda la vida: ser cada día una mejor versión de ti mismo”. Aquellas palabras del escritor australiano, Mathew Kelly, llegaron en forma de letras al morelense Ismael Hernández en el momento que más lo necesitaba.

Tres meses antes, en el Mundial de Pentatlón Moderno, una mala actuación lo dejaba con el ánimo caído, que, sumado a problemas personales, hacían casí nulas las esperanzas de una actuación histórica en los Juegos Olímpicos de Río 2016, sin embargo, con el temple de un campeón, el cuautlense se levantó y culminó con la medalla de bronce, presea histórica para el deporte mexicano.

“Más allá del logro deportivo, está el apoyo y los momentos con mi familia, mis amigos, mi novia; ellos creyeron en mi desde un principio y culminar el año deportivo de esa forma fue espectacular”, comentó Ismael.

Aquella tarde en tierras amazónicas, memorable para el estado y el deporte tlahuica, la familia Hernández Uscanga se fundió en un abrazo justo en la meta final de la carrera a pie, “fue un momento increíble, tantos años se vieron materializados con ese resultado; jamás lo hubiera conseguido sin su apoyo”, señaló.

Por Carlos López