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Investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) crearon un dispositivo que permite medir la calidad del agua potable de los hogares capitalinos, con una respuesta inmediata de 33 segundos para conocer si el líquido es o no bebible.

La Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación del gobierno capitalino precisó que el prototipo de alta tecnología, fácil empleo y bajo costo, posee un sistema central de procesamiento que a partir de una muestra mide la temperatura, pH (nivel de acidez), conductividad eléctrica, turbidez y la presencia de bacterias patógenas.

Eugenio Gómez Reyes, profesor del Departamento de Ingeniería de Procesos e Hidráulica de la Unidad Iztapalapa, refirió que el agua en la Ciudad de México contiene manganeso, fierro y gran cantidad de sales, así como conductividad muy alta.

Mencionó que aún cuando la calidad del agua que se distribuye en la capital del país es adecuada, el 95 por ciento de los habitantes opta por el agua embotellada y sólo cinco por ciento de la tubería a través de filtros.

El aparato no mide los 46 parámetros indicados en la norma oficial, pero sí los cinco básicos que dan un cálculo de cómo está la calidad y si existen señales de que alguno de ellos no está en el reglamento correcto, “es una advertencia para desarrollar una examinación completa“, puntualizó en un comunicado.

Los datos registrados, así como la fecha y la hora de medición, son almacenados en la memoria del dispositivo y recuperados por medio de un protocolo de comunicación –vía Bluetooth–, que permite transferir el contenido al activar una aplicación a un celular con sistema Android para transmitirlo, junto con la posición GPS del teléfono, a un servidor.

Así el usuario puede consultar los resultados para conocer las condiciones locales del bien y otras ventajas del instrumento son el diseño compacto y portátil, pues es el único equipo para tal efecto del tamaño de un teléfono móvil que mide estos parámetros y ofrece una respuesta casi instantánea, 33 segundos.

Ejemplificó que el agua disponible en la delegación Iztapalapa, donde no es potable, por lo que tampoco puede beberse de manera directa del suministro público.

Comentó que aun cuando en las otras delegaciones es adecuada la calidad, 95 por ciento de los habitantes toma agua embotellada y sólo cinco por ciento utiliza el de la tubería a través de filtros.

Mencionó que el dispositivo diseñado por la red de estudios del agua de la UAM inspecciona, a través de sensores, los parámetros que determinan las condiciones físicas -turbidez y coliformes fecales- y de satisfacción –temperatura y pH– del vital líquido.