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Los infartos son uno de los principales factores de riesgo que más afectan a los mexicanos. De acuerdo con los Estudios de la OCDE sobre los Sistemas de Salud: México 2016, si bien México ha mejorado en reducir la mortalidad por infartos cardiacos, la tasa de supervivencia continúa como una de las más reducidas en comparación con el resto de los países de la OCDE. La principal causa de ello es el estilo de vida de los mexicanos, el cual ha llevado a que 32 por ciento de la población adulta sea obesa y que uno de cada seis adultos padezca diabetes.

Al respecto, el doctor Carlos Alberto Becerra, especialista en Cardiología, señaló que  es preocupante el aumento de infartos en personas que están entre su tercera y cuarta década de vida, ya que en su consulta se ha percatado que cada vez son más los jóvenes que han sufrido infartos, y que las principales causas son que tienen obesidad, hipertensión y que practican el
sedentarismo.

 “En mi consulta, tanto en el sector público como privado, 70 por ciento de mis pacientes son obesos, 50 por ciento son hipertensos y 100 por ciento son sedentarios. Muchos consideran que, aunque tengan una dinámica cotidiana que los obligue a caminar demasiado o relativamente realizar algún esfuerzo físico es suficiente, pero la realidad es que no. Nosotros debemos realizar 90 minutos de ejercicio a la semana para ayudar a prevenir males cardiacos”, indicó el Dr. Becerra.

“Entre 2016 y 2017 ha aumentado el número de jóvenes entre los 30 y 40 años que han sufrido infartos, y todo ha sido por un proceso que comienza desde muy jóvenes. Uno de mis pacientes durante su adolescencia tenía problemas de obesidad, luego empezó a fumar y mantuvo una vida ausente de cualquier tipo de ejercicio, adicional a ello, no llevaba una alimentación saludable. En su etapa adulta desarrolló hipertensión arterial, problemas de grasas y después diabetes. Tampoco se realizaba chequeos constantes ni tratamientos, lo cual lo llevó a tener un infarto agudo”, explicó el especialista.

El doctor Alberto Becerra precisó que es imperativo considerar que los infartos pueden activarse en cualquier momento y en etapas tempranas de la adultez si se cuentan con tres factores: Antecedentes familiares directos, Diabetes e Hipertensión arterial.

Además, señaló que una persona con un infarto latente puede haber evitado el episodio durante su juventud, no obstante, “descartar los cuidados necesarios hará que eventualmente, entre los 70 y 80 años, sufra una enfermedad crónico-degenerativa, ya que es la etapa de mayor riesgo y en la que 50 por ciento de la población es vulnerable a una insuficiencia cardiaca”, precisó.