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La industria estadunidense del azúcar pagó a científicos en la década de 1960 para que elaboraran un estudio que minimizara el vínculo entre su producto y los males cardíacos, y enfatizaran el riesgo de las grasas saturadas.

El estudio “El financiamiento de investigación sobre nutrición de la industria alimentaria” expuso que los reportes sobre el papel del azúcar en la nutrición y las enfermedades cardíacas pudieron haber sido influidos durante cinco décadas por los productores del dulce.

De acuerdo con un informe difundido este lunes por la publicación JAMA Internal Medicine, con base en el hallazgo de documentos históricos, el estudio publicado en 1967 en The New Englad Journal of Medicine es empleado aún para diseñar lineamientos alimenticis.

En un ensayo que acompaña el documento publicado este lunes, la investigadora Marion Nestlé afirmó que el estudio de hace cinco décadas “es altamente relevante en los debates actuales sobre el daño relativo de grasas y azúcares”.

Durante décadas luego de la publicación del estudio cuestionado, “científicos y lineamientos sobre dietas se enfocaran en reducir las grasas saturadas como la estrategia principal para prevenir las enfermedades coronarias del corazón”.

Pese a que tanto el azúcar como las grasas saturadas habían sido ya identificadas en 1967 como factores que elevaban el riesgo de muerte, los lineamiento nutricionales basados en el estudio referido recomendaban evitar el endulzante básicamente para prevenir las caries.

Los documentos publicados este lunes apuntan a que la industria del azúcar pagó a tres científicos de Harvard el equivalente a 50 mil dólares actuales para publicar estudios que fueron revisados por el sector azucarero y que minimizaban los riesgos del dulce.

Nestlé puntualizó además que el estudio difundido este lunes es relevante porque exhibe una vez más los intentos de varias industrias por manipular investigaciones científicas a su favor.

La investigadora puso como ejemplo un artículo del diario The New York Times que expuso en 2015 que la refresquera Coca-Cola patrocinó estudios que tenían la intención de minimizar el papel del azúcar en la obesidad.

La agencia de noticias Associated Press publicó otra investigación, que reveló que la industria de los caramelos financió informes que concluyeron que los niños que consumían dulces tenían cuerpos más sanos que aquellos que los evitaban.

“Las investigaciones financiadas por la industria, igual que aquellas patrocinadas por el tabaco, los químicos y las farmacéuticas, casi invariablemente producen resultados que confirman los beneficios o la ausencia de daños de los productos del patrocinador”, asentó Nestlé.

La investigadora añadió sin embargo que aún se conoce relativamente poco sobre la influencia de la industria de los alimentos en el financiamiento de estudios supuestamente científicos.