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CUERNAVACA, MORELOS.- Cuando se habla del problema que representa la basura que se genera, principalmente en las zonas urbanas, es común que se piense en las molestas bolsas de residuos que los mismos ciudadanos depositan en las esquinas “toleradas” por el propio sistema de recolección de desechos, o en aquellas que furtivamente son dejadas a la vera del camino, y cuyo contenido se esparce en el paisaje, ante la “indignación” ciudadana y un sistema de limpia poco eficiente.
Sin embargo, lo que para los ciudadanos de a pie significa “deshacerse” de su basura, como sea o como se pueda, para las autoridades representa el inicio del verdadero problema: la disposición final de los desechos.
De acuerdo con el director general de Gestión Ambiental Sustentable, de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS), Noé Náñez González, en los últimos 30 años, el estado de Morelos ha acumulado 7 millones de metros cúbicos de pasivos ambientales, depositados en unas 200 hectáreas de terreno.
Esos pasivos, que para el ciudadano significaron en su momento haber resuelto un problema, actualmente representan 4 millones 200 mil toneladas que siguen allí, en alguno de los 35 tiraderos que aún hay en el estado y que, en los últimos años han requerido de una inversión de más de 100 millones de pesos en acciones de remediación del medio ambiente, sin que representen una verdadera solución.
Hace más de tres décadas, por decreto, les fue transferida a los municipios la responsabilidad de la recolección, transferencia, traslado y disposición final de los residuos sólidos.
La norma los obliga a por lo menos depositar la basura en un relleno sanitario; es decir, en una obra de ingeniería que por lo menos contenga la contaminación.
Si bien, estos rellenos son tolerados por la norma ambiental, casi desde el inicio de su uso dejaron de ser suficientes, principalmente porque ante la incapacidad financiera y técnica de los municipios, la mayoría terminó convirtiéndose en un tiradero a cielo abierto, sin ningún control de medidas ambientales, refirió el funcionario.
La falta de una política integral de tratamiento de los residuos sólidos, o las incipientes soluciones aisladas que se quisieron dar al problema –como la del relleno sanitario en Cuernavaca-, han impedido que a la distancia, los ciudadanos dejen de percibir la basura, como algo que los molesta y los afecta.

CÓMO CAMBIAR DE OPINIÓN
Cuando el problema deja de verse como eso, y se analiza como un círculo virtuoso, a partir de la valorización adecuada de los desechos, las posibilidades de beneficio son amplias.
La Estrategia para la Gestión Integral de los Residuos del Estados de Morelos (EGIREM) que la SDS presentó desde el inicio de la administración, resume esos beneficios.
De acuerdo con Náñez González, en una primera etapa, la estrategia se divide en tres momentos.
Uno, convertir el 51 por ciento de los residuos, es decir, los residuos orgánicos, en composta; dos, separar y comercializar los residuos inorgánicos, y tres, destinar los residuos inorgánicos sobrantes a la generación de energía para la industria cementera.
Lo anterior, será próximamente una realidad y el inicio de una nueva era en Morelos para el tratamiento de los residuos, con la puesta en funcionamiento de la primera, de ocho, plantas de valorización de los residuos sólidos.
El Gobierno del Estado ha invertido en estas plantas 98 millones de pesos, de recursos federales, con el propósito de que el estado y sus municipios den un giro en el tratamiento de la basura y cumplan con las nuevas normas ambientales de carácter nacional e internacional.
La EGIREM está lista para ponerse a prueba con la planta de Xochitepec; ubicada a un costado del estado Mariano Matamoros, recibirá la basura de este municipio y de Temixco.
El encargado del proyecto –la joya de la corona del gobierno de Graco Ramírez en materia ambiental- destacó el aspecto social que tiene, y es que, la empresa o empresas a las que será concesionada la operación de las plantas, por un periodo de 30 años, deberán generar por lo menos 500 empleos formales, en los que tendrán prioridad para la contratación los actuales trabajadores de los tiraderos.

Por: ANTONIETA SÁNCHEZ / [email protected]