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El mapa político también se sacudió con el sismo, que pone en entredicho a muchos partidos en algunos de sus territorios más importantes y les enfrenta a retos cuyo resultado muy seguramente estará en la mente de los electores el próximo año: 
1.- Para el PRI, es clave el manejo de la crisis nacional por el lado del gobierno federal, más las zonas de desastre de Oaxaca y el Estado de México. ¿Cómo lo evaluarán los ciudadanos? Desde el suministro de ayuda a los afectados hasta la administración de los fondos extraordinarios y la ejecución de los planes de reconstrucción. Si la dupla de meteoros Manuel e Ingrid en 2013 sirven de referencia, mal augurio: cuatro años después se siguen detectando irregularidades y aún hay gente sin casa. ¿Podrán hacer algo que no quede salpicado con un escándalo de corrupción? Deberán ser especialmente cuidadosos porque el miedo se volvió tristeza, y ya va en frustración y enojo.
2.- Morena estará a prueba en una de sus grandes reservas de votos: la Ciudad de México. En particular, en la delegación Tlalpan, cuya titular, Claudia Sheinbaum será la compañera de fórmula de López Obrador en el 2018. Pero también en Cuauhtémoc, Xochimilco y Tláhuac. En Tlalpan por el explosivo caso del Colegio Rébsamen y las denuncias de irregularidades en su construcción y operación. En Cuauhtémoc hubo muchos derrumbes, en los que también se revisarán permisos e inspecciones delegacionales. Xochimilco también está caliente por la poca ayuda: su delegado tuvo que salir corriendo ante los reclamos de vecinos. Y en Tláhuac, que traía abierto el escándalo de El Ojos, ahora también hay quejas por desatención a damnificados.
3.- Para el PRD, la capital y Morelos. La respuesta del gobierno de la Ciudad de México está siendo observada por los capitalinos, que saben exigir. Tendrá que aplicarse para volver a la normalidad, ir a fondo en investigaciones por los derrumbes y  resolver la situación de miles de familias que se quedaron sin casa en zonas de clase media, que demandan un plan distinto a los tradicionales de ayuda en zonas rurales y populares. Morelos empezó a ser motivo de señalamientos desde los primeros días por el manejo de la ayuda y el ruido de una agria disputa política previa al sismo. 
4.- El PAN tiene el gobierno de Puebla, un estado muy golpeado por el sismo, y la delegación Benito Juárez, que fue la que registró más derrumbes de edificios nuevos, es decir, presumiblemente construidos bajo la larga sucesión de mandatos panistas. 
5.- Y finalmente, el Partido Verde en Chiapas, uno de los estados más pobres y más dañados por el sismo. Compartirá responsabilidad y riesgos con el gobierno federal en la ayuda y el manejo del dinero para la reconstrucción.
Como sea, el sismo obliga a todos a ajustar las estrategias que tenían para el 2018. Y aunque el año electoral ya empezó, se van a tener que enfocar en gobernar bien. Suena obvio, pero suele estar en segundo plano. 

Por Carlos Loret de Mola A.

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