Dos veces recibió el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, la sugerencia de que se fuera. La recibió como mensaje del más alto nivel. A la primera se resistió. Ante la segunda se rindió.
A la hora de la comida de este martes 11 de octubre le informó de su decisión al secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong: presentaría su solicitud de licencia al Congreso de su estado.
Por la tarde, el gobernador Duarte voló a Veracruz, comentó íntimamente lo que le venía y dejó arregladas algunas cosas para después de dar a conocer su salida, que para ese momento aún no se revelaba ni filtraba. Regresó a dormir a la Ciudad de México, a un hotel de Polanco.
Ayer, 12 de octubre, llegó a las 6:30 de la mañana al estudio de “Despierta…”, el noticiario de Televisa a mi cargo. Aguardó media hora y a las 7 que inició la entrevista decidió dar a conocer que presentaría su licencia ayer mismo por la mañana. Noticia bomba. Largamente esperada. Como largamente esperada la entrevista: habíamos invitado a Duarte, incesantemente, incluso antes de que arrancara “Despierta” el 22 de agosto; lo invité a través de la televisión, el radio, en Twitter, por medio de su oficina de prensa. Finalmente aceptó.
El contexto que condujo a su dimisión salió ayer, caso por caso, denuncia por denuncia, expediente por expediente, durante la entrevista: lo investigan la PGR, el SAT y la Auditoría Superior de la Federación por desaparecer 35 mil millones de pesos y poseer, a través suyo o de una red de prestanombres, una veintena de propiedades en México y el extranjero. Hasta el PRI le suspendió la militancia. Pero también han subido los homicidios, la pobreza, se han disparado las desapariciones y los crímenes contra periodistas. El escándalo es mayúsculo.
Dijo ayer que está harto de difamaciones, que quiere poder defenderse de tiempo completo. Está claro que también quiere atacar, de tiempo completo, a quien ubica como el responsable de una “campaña política” en su contra: el gobernador entrante, el panista Miguel Ángel Yunes. Lo acusó de corrupto, de tener la “cola larga”, le dijo desvergonzado, ladrón, delincuente, desfachatado (lo mismo dice Yunes de él), y lo retó a un debate el lunes.
Saliendo del estudio, Javier Duarte voló a Veracruz y cubrió las formalidades de la solicitud de licencia, apuntando a dejar en el despacho a su secretario de Gobierno, Flavino Ríos.
Sin Duarte, el gobierno federal prepara lo que podría considerarse la “toma de Veracruz”: se está terminando de afinar un plan para que varias dependencias federales entren a tratar de calmar la situación de inseguridad y ordenar en alguna medida la crisis en las finanzas del estado. El rescate está bajo la coordinación del secretario Osorio Chong.

SACIAMORBOS
La renuncia está lejos de ser el fin de esta historia. Hay investigaciones abiertas y duelos políticos por resolverse. Duarte dice que no se va a ir de México, que no va a huir ni a esconderse. Veremos cómo se procesa institucional y políticamente un asunto tan relevante.

Por: Carlos Loret de Mola A. / [email protected]

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