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Ygnacio López Mendoza fue secuestrado por un grupo de hombres fuertemente armados. Lo trataron como basura y no le especificaron a dónde lo iban a llevar.
Apareció en medio de un ritual medieval. Personas vestidas con casullas y túnicas blancas, capas, cruces grandes, antorchas, palabras en un idioma que le resultó desconocido.
La parafernalia de la Edad Media transfiguró rápido en una amenaza corriente y común. Ygnacio López era presidente municipal de Santa Ana Maya, Michoacán. Y así le exigieron los integrantes del cártel de Los Caballeros Templarios con quienes se topó.
Cuando lo liberaron para que cumpliera sus exigencias –boleto de regreso al siglo XXI– le contó a su esposa, con pánico, que había reconocido al individuo que encabezaba el ritual-extorsión. Llevaba un anillo muy singular y unos zapatos que desde tiempo antes le resultarían inolvidables. Ambos accesorios se los había visto a un hombre de mucho poder. Contó que se trataba de Jesús Reyna García, el secretario de Gobierno de Michoacán, el número dos del gobernador Vallejo.
Al poco tiempo, el 8 de noviembre de 2013, Ygnacio López Mendoza, de extracción perredista, apareció muerto.
En el expediente que vincula la política con el narcotráfico en Michoacán, que lleva la Procuraduría General de la República, aparece esta historia, relatada por quien escuchó el testimonio de la víctima.
En otras páginas de la misma averiguación previa, aparece otro relato que compite en terror:
Señala que el 10 abril 2013, después de haber tenido una reunión en la que le reclamaron al secretario de Gobierno Reyna la penetración del crimen organizado, el cobro de derecho de piso y la virtual expropiación de los ranchos dedicados a la producción de limón, en el cruce de Cuatro Caminos de la zona de la Tierra Caliente michoacana, treinta limoneros fueron emboscados y acribillados. Había mujeres y niños en el grupo. El legajo remarca la singular “coincidencia”.

Jesús Reyna García, detenido por presuntos vínculos con el crimen organizado, recibió hace dos semanas el privilegio de continuar con su juicio en su tierra: lo trasladaron del penal de máxima seguridad del Altiplano en el Estado de México, al de Mil Cumbres en Morelia, Michoacán.

Rodrigo Vallejo Mora, hijo del ex gobernador Fausto Vallejo, quien apareció en videos bebiendo y negociando temas del gobierno de su papá con Servando Gómez “La Tuta”, líder de Los Templarios, está por cumplir un año en libertad tras pagar una fianza de 1,344 pesos para sacudirse el proceso legal en su contra.
Fausto Vallejo Mora, hijo también del ex mandatario, declaró hace dos semanas a El Universal que quiere ser político del PRI.
Y su papá, Fausto Vallejo Figueroa, cabeza de la descomposición, sin nada que lo perturbe.

SACIAMORBOS
Recuerdo que en reciente entrevista le preguntaron al exgobernador Vallejo sobre mis revelaciones y denuncias sobre su gobierno, y lo que siguió fue un: estamos pensando qué vamos a hacer contra él.

Por: Carlos Loret de Mola A. /  [email protected]