La nueva información que está circulando en los pasillos de la alta política es que desde Los Pinos se está escribiendo una especie de obra de teatro político en varios actos, que tiene como objetivo no desaprovechar el dinero, los spots, las entrevistas en medios de comunicación y los mítines que se reservan a la precampaña.
La idea, de acuerdo con esta atractiva versión, es que la alianza PRI-PVEM lanzaría una contienda interna con un precandidato postulado por el Partido Revolucionario Institucional y otro por el Partido Verde Ecologista de México. Una pelea arreglada, pues.
De esta manera, los dos partidos podrían aprovechar todas las ventajas de promoción y financiamiento que implican las precampañas. Porque a como está la ley electoral, si determinan un candidato y no hacen contienda interna, durante los dos meses que conforman el período de precampaña (de mediados de diciembre a mediados de febrero), ese candidato tendría prácticamente que quedarse cruzado de brazos y callado, porque cualquier movimiento político le puede valer una sanción del Instituto Nacional Electoral (INE). Nada de spots, ni actos multitudinarios. Menos aún entrevistas y debates. Cero exposición, cero capacidad de incidir en las encuestas, y lo peor, mientras sus rivales podrían estar aprovechando los reflectores.
En cambio, si se corre una precampaña, aunque sea esta suerte de fake-precampaña que se planea, pueden aprovechar para justificar sus gastos, usar spots con la cara y nombre del candidato (sin precampaña sólo pueden ser spots institucionales con el logotipo del partido), etcétera.
En el PRI, la decisión la tomará el presidente Peña Nieto.
En el Verde todo está alistándose para que el precandidato sea Carlos Puente, coordinador en el Senado, dirigente y vocero partidista.
Con este movimiento estratégico, PRI y PVEM harían precampaña por separado del 15 de diciembre al 15 de febrero y en determinado momento incluso realizarían una elección abierta a la ciudadanía para determinar al candidato presidencial de la alianza. El resultado de esa elección –grand finale– es que vence cómodamente el precandidato del PRI y el del Verde le levanta la mano.
Que nadie descarte que esta obra de teatro se presente también en escenarios de la oposición.

SACIAMORBOS
El INE ya se está tardando en admitir que no jaló bien lo de la aplicación digital para que los candidatos independientes recolecten las firmas que necesitan para aparecer en la boleta. La app no sirve a plenitud y hay zonas enteras de México, enormes grupos ciudadanos para los que este mundo aún es ajeno.
Por cierto, el otro día leí que el INE difundió que yo iba a participar en su foro sobre debates. Desde que me invitaron hace como dos meses dije que no. Me volvieron a buscar y les contesté igual. Una tercera vez insistieron y obtuvieron la misma respuesta. Increíblemente mi nombre aparece en el programa. No voy a ir porque me parece inútil hablar en un foro sobre debates presidenciales cuando no se pueden organizar libremente.

Por: Carlos Loret de Mola A. / [email protected]