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El joven Humberto Castillejos Cervantes es un personaje casi desconocido para el público en general. Sin embargo, en el mundo de la política su figura cobra cada vez más poder y relevancia.
Es el consejero jurídico de la Presidencia de la República, es decir, el abogado del presidente Enrique Peña Nieto. Es de su círculo cercano y participa en el grueso de las decisiones del gobierno.
Si bien Castillejos llegó a esa posición desde el inicio del sexenio por su cercanía con el entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, con los años fue adquiriendo voz y fuerza propias. Con la salida de Videgaray, tras el escándalo de la visita de Donald Trump a México, Humberto Castillejos consolidó su poder.
Ha tenido que ver en el nombramiento de jueces, magistrados, ministros de la Corte. Por su escritorio revisor pasaron todas las reformas del Pacto por México y las iniciativas presidenciales que llegaron después. Grupos de interés de todo tipo acuden a él para cabildearlo, para pedirle, para convencerlo. Y Humberto Castillejos puede presumir que muchas y muchos “se la deben”. Si decide dejar la ruta política y abre un despacho como abogado, se volverá uno de los más socorrido y mejor pagados, uno de los grandes-grandes en muy poco tiempo, gracias a las enormes redes y contactos que ha establecido desde su privilegiada posición.
Desde hace tiempo Humberto Castillejos Cervantes tenía la mira puesta en la Procuraduría General de la República. En muchos lados se publicó que él mismo buscaba la posición de titular de la PGR. Finalmente no fue él, pero puso a alguien de todas sus confianzas, a su primo Raúl Cervantes Andrade.
Se la debía. Humberto quiso impulsar a Raúl al cargo de ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Se lo había prometido. Lo hizo renunciar al Senado y al PRI, para cubrir los requisitos. Pero el rechazo a su postulación por esos vínculos terminó por descarrilarlo. Cervantes regresó al Senado, al que solicitó licencia ayer por la tarde para consolidar un proyecto que venía cabildeando desde que terminaron las elecciones de junio de este año.
Como el cargo de procurador General de la República requiere el visto bueno de los senadores, desde el verano cabildeó y logró la promesa de que los panistas respaldarían su nombramiento. Fue cosa de esperar unos meses.
Nomás por hablar de la coyuntura, tiene que localizar y detener a Duarte y a Padrés, llevar a buen puerto Ayotzinapa, dar con los culpables de la emboscada a militares en Culiacán, consignar a los de Tanhuato y encarcelar a varios narcos de nivel que siguen sueltos.

SACIAMORBOS
A su paso por el Congreso, se volvió famosa una frase que soltaba ya echado a andar: “De los Cervantes, el más pendejo… escribió El Quijote”.

Por: Carlos Loret de Mola A.

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