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ue un cardenal desafíe al Papa no es cosa de todos los días.

Tres semanas después de la reunión del Papa Francisco con los obispos mexicanos en la catedral Metropolitana, el semanario Desde la Fe, órgano de la Arquidiócesis de México hizo un inusual deslinde, explicación o reproche –o todo junto—por el discurso que ahí pronunció el sumo pontífice.

El 13 de febrero, el jefe de la Iglesia católica dijo a la jerarquía mexicana palabras que tuvieron mucho eco en los medios de comunicación y que fueron interpretadas como un regaño: les pidió no vivir como príncipes, los llamó a resistir la seducción de los arreglos bajo la mesa, a no tenerle miedo a la transparencia, a no dejarse arrastrar por las murmuraciones y la maledicencia. Incluso, en palabras que dijo el Papa eran improvisadas, les dijo que si tienen que pelearse, lo hagan y se digan sus cosas, “pero a la cara, como hombres”.

Durante la visita de Francisco a nuestro país fue evidente de muchas maneras la distancia con el sector de la jerarquía mexicana representado por el cuestionadísimo cardenal Norberto Rivera Carrera y la frialdad personal del pontífice con el arzobispo primado de México: lo prueba cualquier mirada súbita al gélido ambiente en el papamóvil, donde coincidieron ambos cuando los recorridos fueron en la Ciudad de México.

Si el duro mensaje del 13 de febrero en catedral no tuvo destinatario con nombre y apellido, este domingo, a través de su periódico oficial, hubo quien se puso el saco: la cabeza de la Arquidiócesis de México es el cardenal Norberto Rivera Carrera, y su vocero, el sacerdote Hugo Valdemar, es el director del Consejo Editorial de Desde la Fe.

Es ya conocido el estilo bronco de Valdemar por los editoriales y artículos que publica. Y dado que se trata del órgano de comunicación de la Arquidiócesis, no hay duda del aval de Rivera Carrera a lo que ahí se difunde.

Fue por medio del editorial titulado “Un episcopado de altura” que abordaron el tema. En las primeras líneas hace una crítica a los medios de comunicación que recogieron las palabras de Francisco y resaltaron algunas partes del discurso.

Pero con un hilo argumental elíptico, a medida que avanza el texto olvida la presunta aclaración a los comunicadores y periodistas y termina por hacer un franco reproche ¡al mismísimo Papa! por lo que les dijo:

“(…)¿por qué tratar de demeritar el trabajo de los obispos mexicanos?(… )¿O será que las palabras improvisadas del Santo Padre responderían a un mal consejo de alguien cercano a él? ¿Quién mal aconsejó al Papa?”

A ver si viene la respuesta desde el Vaticano a las inquietudes de Rivera y Valdemar. O a su reproche.

El próximo año, por edad, el cardenal primado de México debe renunciar. Normalmente, por cortesía, el Vaticano demora un par de años en aceptarla. Veremos.

Por Carlos Loret de Mola a.