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El sexenio de Felipe Calderón concluyó con 121 mil 163 homicidios, cifra no vista antes en México. El gobierno de Enrique Peña Nieto podría terminar con más muertes. La misma guerra contra el narco, menos resultados.
En su primer día como presidente, el primero de diciembre de 2012, Peña Nieto fijó como objetivo prioritario “lograr un México en paz”. Y si bien de inicio se redujeron los homicidios y fueron capturados algunos líderes históricos del crimen organizado, la realidad se le descompuso pronto: si continúa la tendencia, este 2016 podría ser el año más violento desde 2012 con 23 o 24 mil homicidios.
En 2015 se perpetraron 20 mil 525 asesinatos, señalan reportes del Inegi. Entre 2013 y 2014: 43 mil 073. Sumandos los tres años primeros años del peñismo, resultan más de 63 mil 500. Si los primeros tres años se repiten en los últimos tres, quedaría el doble, 127 mil, y la cifra de Peña superaría a la de Calderón.
Los datos más recientes del Inegi llaman la atención: la violencia ha aumentado en estados que no registraban alta inseguridad, como Guanajuato. Y se mantiene en otros como Guerrero, el primer lugar nacional.
Felipe Calderón no ha aceptado el fracaso de su estrategia contra el tráfico  de drogas. Hasta dice que volvería a hacer lo mismo. A lo largo de su sexenio, cada que un episodio sangriento bañaba las primeras planas, soltaba su defensa: las autoridades anteriores fueron corrompidas, las organizaciones delictivas no fueron enfrentadas, la violencia es producto de un pleito entre narcos, los jueces propician la impunidad, el Congreso no coopera, los gobernadores tampoco.
Peña Nieto, que prácticamente mantiene la estrategia antinarco de Calderón salvo algunos ajustes en la comunicación del fenómeno, borda sobre las mismas excusas cada vez que salta un hecho de violencia de especial brutalidad.
 El Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, aseguró que no hay fórmulas mágicas para combatir la inseguridad, que estados como Guerrero están haciendo lo que durante muchos años se dejó de hacer por el gobierno local, insistió en que los gobiernos locales deben hacer lo que les toca en materia de seguridad, pidió un trabajo coordinado entre los tres poderes de la Unión y acusa que Felipe Calderón dejó regiones completas con enfrentamientos de bandas criminales.
El momento más crítico del sexenio pasado, reconocido por el mismo Calderón, fue el incendio provocado del Casino Royale, en Monterrey. 52 personas perdieron la vida. Peña Nieto puede quedar marcado por
la riña en el penal de Topo Chico, también en Monterrey, donde fallecieron 49. Peña tiene una ventaja: le quedan dos años.

SACIAMORBOS
Salvo que ya esté resignado a navegar sin enfrentar la corriente.

Por: Carlos Loret de Mola A. /  [email protected]