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A pocas horas de haber sido detenido en enero de este año, cuando ya estaba sometido y aún sin presencia de sus abogados, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera --no se sabe si por estrategia propia, por cautela o porque sea cierto--, exoneró a todas las autoridades gubernamentales de su fuga en julio de 2015.

Según dos fuentes que presenciaron este testimonio que quedó grabado, el líder del cártel de Sinaloa aseguró que nadie del gobierno lo ayudó y que ni siquiera intentó corromper a los policías del penal porque no tenía claro quién estaba al mando.

Las dos veces que lo aprehendieron en este sexenio, cuando ya lo tienen bajo resguardo, autoridades federales de distintas dependencias inundan con cuestionamientos al líder del cártel de Sinaloa. Muchas de ellas buscan confirmar sus hipótesis, ensanchar sus expedientes y hasta obtener más información que les pueda servir para sus análisis de inteligencia. No queda de ellas constancia en averiguaciones previas porque no se trata de diligencias formales. 

Fue el caso del 8 de enero de este 2016 cuando a varias preguntas expresas, dio detalles de cómo se organizó para construir el túnel y repitió una y otra vez que no tuvo cómplices dentro de la cárcel ni dentro del gobierno. Y hasta expresó “mis respetos” por las autoridades federales.

Este dicho de Joaquín Guzmán Loera contrasta con lo expresado por Rosa Isela Guzmán Ortiz, presentada por el diario The Guardian como hija del Chapo. (La actual mujer del narcotraficante, Emma Coronel, divulgó en una carta que Joaquín, sus hermanas y ella no conocen a Rosa Isela, y descalificaron sus afirmaciones; las partes aceptaron un examen de ADN).

Rosa Isela Guzmán Ortiz denunció que la fuga de su papá fue pactada con el gobierno (la nota no aclara si la entrevistada presentó alguna prueba de sus “explosivas” declaraciones) y amagó con que su familia analiza divulgar los cheques con los que el capo de Sinaloa habría financiado a políticos.

Hasta ahora, la investigación oficial de la PGR habla de que los funcionarios responsables del Cefereso No. 1 fallaron por omisión. Cada que escucho que fue sólo omisión, me suenan en la cabeza los ruidos del taladro que “nadie detectó” por días en la celda supuestamente hípermonitoreada. Ruidos a los que en la primera versión oficial de la fuga les bajaron todo el volumen. Yo le revelé, en estas Historias de Reportero y en Primero Noticias, los videos originales con audio que tumbaron tal versión oficial.

 

 

Así pues, no me imagino la fuga sin corrupción. Pero aún no le encuentro lógica a la versión de que su escape fue fruto de un pacto, por lo menos de alto nivel: ¿a cambio de qué el gobierno de Peña Nieto habría abierto la puerta a “El Chapo”?, ¿qué cantidad de dinero vale la burla internacional?, ¿con qué pudo haber contribuido “El Chapo” fuera de la cárcel, que hiciera olvidar el escándalo del túnel?, ¿a quién habría delatado más importante que él mismo?

 

 

SACIAMORBOS

El asunto es que este oficio no es de imaginar. Lo primero es confirmar que la “hija” es hija. Lo segundo, que haya tenido acceso al papá como para saber todo lo que soltó. Y tercero, probar todo lo que dijo.

Por Carlos Loret de Mola A.